HOJA PARROQUIAL
MEMBRíO
23 Abril 2.006. Noº 10
ECOS DE LA SEMANA SANTA
Membrío ha vivido esta Semana Santa, diríamos que a tope. Y digo bien “ha vivido” y no sólo ha “celebrado”, pues la sinceridad de sus actos se manifestaba en el mismo aspecto de las personas. Las lágrimas no engañan.
Tuvimos la suerte de que comenzamos la cuaresma con la excepcional preparación de las Misión que nos dirigió el P. Diego, y ya en aquellos días prácticamente la mayor parte de los fieles realizaron lo que se llamaba el “cumplimiento pascual”, tanto dentro de la iglesia como en las calles y domicilios particulares, así como en las dos residencias de mayores. Una verdadera lluvia de Dios. Se vivieron aquellos días en plenitud, y, si no, preguntadlo a las personas que agradecían el flujo esplendente que se notaba de la gracia del Señor. En los días ya concretos de Semana Santa, la ilusionante y generosa entrega del equipo parroquial, que se han entregado de lleno a todo lo bueno junto a la imprescindible y acertada presencia de Manolo y todos ellos, ha propiciado que haya salido todo con tanta perfección y vivencia.
La iglesia es demasiado pequeña para tanta y tan fervorosa asistencia de cristianos. Quienes conocemos las calles del pueblo y vimos la larga y ancha calle Nueva abarrotada de fieles en las procesiones, que por allí pasaron, nos pudimos hacer una idea de la multitud de hijos de Dios que le acompañaban con su corazón. Y en tantas ocasiones con sus lágrimas sinceras a Jesús y a nuestra Madre.
El final apoteósico fue la emocionante procesión del Encuentro precedida por la digna escolta de caballería, formada concretamente por 13 entre jinetes y amazonas, que en la plaza mayor, como final de la procesión, rindieron honor a María y a Jesús... Los caballos no iban a entrar en la Iglesia, que además no pudo acoger a tanta multitud.
Daban ganas de haber celebrado la Misa Pascual en la misma, bella y amplia Plaza, y no estaría de más que para otras ocasiones se pensara en esta solución.
Cuantas veces vemos y pensamos que nuestros templos cristianos resultan pequeños para nuestras asistencias cultuales.
La lluvia impidió sólo dos importantes procesiones: La del Santo entierro y la de la Soledad. Se hicieron por dentro de la Iglesia, pero no fue lo mismo.
La noche del Jueves Santo, una cordial y vivida meditación, que espontáneamente dirigió la Hna. De la Residencia de San Rafael, ayudó a estar con el corazón más cerca del Señor. Y luego hasta las tres, que se dijo se cerraría la Iglesia, estuvo muy concurrida y de nuevo por la mañanita, junto al Señor sacramentado.
Ya la noche del Jueves Santo, a las 24, fue el Vía Crucis por las calles del pueblo, fue meditado y bien vivido. El Viernes otro Vía Crucis a las 12, acompañando la impresionante imagen de Cristo crucificado, portada por personas fuertes por las calles del pueblo.
Animaron mucho y ayudaron a vivir mejor todo esto, el grupo de cantoras, que con arte y devoción elevaban nuestro Espíritu.
MEMBRíO
23 Abril 2.006. Noº 10
ECOS DE LA SEMANA SANTA
Membrío ha vivido esta Semana Santa, diríamos que a tope. Y digo bien “ha vivido” y no sólo ha “celebrado”, pues la sinceridad de sus actos se manifestaba en el mismo aspecto de las personas. Las lágrimas no engañan.
Tuvimos la suerte de que comenzamos la cuaresma con la excepcional preparación de las Misión que nos dirigió el P. Diego, y ya en aquellos días prácticamente la mayor parte de los fieles realizaron lo que se llamaba el “cumplimiento pascual”, tanto dentro de la iglesia como en las calles y domicilios particulares, así como en las dos residencias de mayores. Una verdadera lluvia de Dios. Se vivieron aquellos días en plenitud, y, si no, preguntadlo a las personas que agradecían el flujo esplendente que se notaba de la gracia del Señor. En los días ya concretos de Semana Santa, la ilusionante y generosa entrega del equipo parroquial, que se han entregado de lleno a todo lo bueno junto a la imprescindible y acertada presencia de Manolo y todos ellos, ha propiciado que haya salido todo con tanta perfección y vivencia.
La iglesia es demasiado pequeña para tanta y tan fervorosa asistencia de cristianos. Quienes conocemos las calles del pueblo y vimos la larga y ancha calle Nueva abarrotada de fieles en las procesiones, que por allí pasaron, nos pudimos hacer una idea de la multitud de hijos de Dios que le acompañaban con su corazón. Y en tantas ocasiones con sus lágrimas sinceras a Jesús y a nuestra Madre.
El final apoteósico fue la emocionante procesión del Encuentro precedida por la digna escolta de caballería, formada concretamente por 13 entre jinetes y amazonas, que en la plaza mayor, como final de la procesión, rindieron honor a María y a Jesús... Los caballos no iban a entrar en la Iglesia, que además no pudo acoger a tanta multitud.
Daban ganas de haber celebrado la Misa Pascual en la misma, bella y amplia Plaza, y no estaría de más que para otras ocasiones se pensara en esta solución.
Cuantas veces vemos y pensamos que nuestros templos cristianos resultan pequeños para nuestras asistencias cultuales.
La lluvia impidió sólo dos importantes procesiones: La del Santo entierro y la de la Soledad. Se hicieron por dentro de la Iglesia, pero no fue lo mismo.
La noche del Jueves Santo, una cordial y vivida meditación, que espontáneamente dirigió la Hna. De la Residencia de San Rafael, ayudó a estar con el corazón más cerca del Señor. Y luego hasta las tres, que se dijo se cerraría la Iglesia, estuvo muy concurrida y de nuevo por la mañanita, junto al Señor sacramentado.
Ya la noche del Jueves Santo, a las 24, fue el Vía Crucis por las calles del pueblo, fue meditado y bien vivido. El Viernes otro Vía Crucis a las 12, acompañando la impresionante imagen de Cristo crucificado, portada por personas fuertes por las calles del pueblo.
Animaron mucho y ayudaron a vivir mejor todo esto, el grupo de cantoras, que con arte y devoción elevaban nuestro Espíritu.