IGLESIA DE MEMBRíO
VISITA CRISTIANA - CATEQUéTICA
1) Abrir la puerta.
Mira de frente y se encuentra tu mirada con la de la persona más importante que reside en el pueblo: Jesucristo personalmente presente en el Sagrario. Aunque no te des cuenta, él te ha visto con verdadero afecto de amigo y te agradece tu presencia, Sería interesante que aun en silencio exterior te conectes personal y conscientemente con él, a tu modo, que él entiende. Si levantas un poco la mirada veras la imagen tan venerada en Membrío, la Virgen de gracia. Si eres de Membrío esa imagen de tu Madre te traerá multitud de recuerdos y vivencias. Cuantas veces has estado junto a ella y sus ojos te han mirado con verdadero afecto maternal. Dile algo o por lo menos escucha que ella quiere decirte algo de modo que lo vas a entender, basta unos segundo y ya estáis conectados.
2) Las paredes. Manifiestan que estas en una vecindad cristiana rural. Y sobre todo fíjate que las paredes son de piedras vistas. Ten encuenta que la iglesia de Cristo está formada por piedras vivas que somos todos y cada uno de nosotros. Piedras firmes y sencillas pero íntimamente entre si unidas y sobre todo sin escondrijos ni ocultaciones. Vistos y manifiestos ante todos los que nos miren. Sí, somos piedras de la Iglesia Santa y cada cual ocupa su puesto propio e individual. Tú eres uno de ellos.
3) El suelo. Cientos o miles de losas, todas iguales, pero todas distintas, como los cristianos que somos todos iguales pero cada cual con su irrepetible individualidad. Si quieres buscar la igualad manifiesta de estas losas verás que no puedes encontrar dos que sean exactamente, exactamente iguales. Es la unidad estrecha de los cristianos en la que cada uno tiene su personalidad propia y diferente de todos y cada uno de los demás Estima y respeto a todos los hermanos de la misma iglesia. Todos unidos en su sitio formamos el conjunto perfecto y siendo individualmente cada cual irrepetible en el otro damos la gran riqueza de la Iglesia, engrandecida por el mismo Cristo y nuestra Madre.
4) El Crucero: Si desde la puerta en línea recta veías al Señor y él a ti. Línea ascendiente y descendiente de Dios al hijo y del hijo a Dios. Que en el mismo momento de abrir la puerta se entabló una conexión de amor entre Dios y Tu persona. Ahora al llegar al crucero, puedes ver que no sólo hay dirección a Dios, sino también dirección horizontal de los hermanos entre sí, con necesario conexión de mutuo y sincero amor. Es la señal del Cristiano. “EN ESTO CONOCERAN QUE SOIS MIS DISCíPULOS, EN QUE OS AMAIS LOS UNOS A LOS OTROS” Por ello el Amor cristiano es en forma de Cruz: Trazo ascendiente, el principal, amor sin medida a Dios, que nos ama, y amor fuerte en el trazo horizontal, a los hermanos.
5) El Presbiterio. No muy independiente del resto del templo. Un poco elevado (no mucho), para el mejor orden de las actuaciones. Pero con el mismo piso del resto del templo y hasta presbiterio abierto, sin rejas ni siquiera barandas que lo distingan del resto de la Iglesia. Todos uno, aunque cada cual en su puesto
6) EL RETABLO merece una atención especial. Hoy tenemos un magnífico y artístico retablo de Alabastro blanco con algunos ribetes de color.
Este retablo nos dice mucho pastoral y catequéticamente.
Fondo blanco agradable. Vida en gracia de Dios firme llena.
Columnas fuertes y firmes, pero no estáticas o paradas, sino ascendientes y buscando más y más lo alto., en recorrido espiral hacia la altura. Las dos centrales más fuertes, las laterales igual firmes y que se quedan más bajas, sosteniendo unas ánforas o libros en rollos, que pueden ser las vidas de todos y cada uno de los cristianos presentados a Dios.
Las dos centrales forman su capitel, como sostén de otras dos más finas y más altas. La vida cristiana anima y ayuda a la vida de mas sublimidad de entrega en vocaciones especiales, consagradas o apostólicas o de amor social, etc.
Pero ninguna de las cuatro columnas sostienen con sus capiteles la bóveda blanca, que es la divinidad. Dejan espacio abierto para que la divinidad baje sin estorbos hasta la humanidad, Dios baje hasta sus hijos los hombres. Bóvedas blancas y limpias. Dios y todo lo divino.
Estas dos columnas más altas y finas presentan el gran misterio de la Redención: Cristo crucificado por inmenso amor a todos y a cada uno de los hombres, buenos y malos, creyentes o incrédulos, amigos o perseguidores, practicantes o indiferentes... Allí derramó su divina sangre por todos y cada uno, por ti, seas quien sea, y por mi que esto escribo... Amor no se paga más que con amor, aunque él sigue amando aunque no haya correspondencia. Así es el amor misericordioso del Dios único e infinito.
Pero sí, junto a la Cruz, junto al crucificado esta LA MADRE, no podía por menos que estar junto a él en el momento sublime de consumar la Redención... Pero no está sola, allí está Juan, el discípulo amado, que nos representa a todos nosotros, que también amamos al Señor.
Un poco más bajo vemos ya el templete o casita personal de nuestra Madre la Virgen de Gracia, abierta a todos sus hijos, buenos y malos, pues a todos ofrece su amor y su intercesión valiosa. También estas columnas del templete u hornacina de la Virgen no son estáticas sino dinámicas en ascenso materno y sublimándose a lo alto y en ellas los angelitos con alegría y triunfo en cantos y manifestaciones de fiesta.
Y debajo, el verdadero y real centro de toda la Iglesia EL SAGRARIO, Jesucristo real, verdadera y sustancialmente presente. Jesucristo Dios y hombre y por tanto la Santísima trinidad pues con el Padre y el Espíritu Santo es el único y verdadero Dios,
Los angelitos de esta presencia están también estáticos... No tienen que buscar nada nuevo
Y nos queda el frontis bajo del presbiterio, justo ante el altar. “Como los ciervos buscan las aguas, así nosotros buscamos las aguas vivas de los Sacramentos, especialmente del principal Sacramento de la Eucaristía.
7) Imágenes
En primer lugar la Virgen de Gracia. Es cierto que la Virgen es a misma en cualquier imagen o advocación. Nosotros en Membrío no miramos su valor artístico, sino su valor vivencial. Es la única Madre de Dios, y madre nuestra, la Virgen que mira en concreto a Membrío y a todos los hijos que en Membrío se presenten. A los membrienses, esta imagen nos hace revivir tantas experiencias espirituales desde la infancia, la juventud y los demás acontecimientos que se han ido realizando en nuestra vida arropados por la mima Madre, con sus mismos ojos y su maternal presencia. Es Ella, nuestra madre con su vestido, que tanto nos dice. Hablar de Membrío es hablar de la Virgen de Gracia. Por ello la tenemos en su principal hornacina tan cerquita del mismo Jesús.
La misma Virgen nos anima a especiales videncia y actividades cristianas. Por ello la tenemos también en otras dos imágenes que nos hablan del Santo Rosario.. La antigua Virgen del Rosario y la moderna Virgen de Fátima, cada una en uno de los dos retablos. En consecuencia mirar en la Iglesia a la Virgen en su imagen de Fátima es recordarnos y animarnos al rezo diario del Santo Rosario. El mirar hacia ella es recordar que nos pide el rezo sencillo del Rosario como lo pidió a los niños de Fátima.
La imagen de San José nos dice muchísimo. Primero que la Virgen es mujer casada y junto a ella está su marido José, formando la maravillosa familia, Y como es familia unida, donde está María está José y junto a ellos está Jesús. Ninguno sin los otros dos.
Las imágenes de la Virgen, si llevan al niño, suele ser el niño pequeñito, pero ya mayorcito lo vemos de manos de San José. Está recordando a todas las familias que el padre tiene que ocuparse muy firmemente de los hijos también de pequeños, y especialmente cuando ya van siendo conscientes o mayorcitos. El padre nuca ajeno al hijo, nunca ajeno a la madre. Por eso en Membrío esta San José dando la mano al Jesús infante.
VISITA CRISTIANA - CATEQUéTICA
1) Abrir la puerta.
Mira de frente y se encuentra tu mirada con la de la persona más importante que reside en el pueblo: Jesucristo personalmente presente en el Sagrario. Aunque no te des cuenta, él te ha visto con verdadero afecto de amigo y te agradece tu presencia, Sería interesante que aun en silencio exterior te conectes personal y conscientemente con él, a tu modo, que él entiende. Si levantas un poco la mirada veras la imagen tan venerada en Membrío, la Virgen de gracia. Si eres de Membrío esa imagen de tu Madre te traerá multitud de recuerdos y vivencias. Cuantas veces has estado junto a ella y sus ojos te han mirado con verdadero afecto maternal. Dile algo o por lo menos escucha que ella quiere decirte algo de modo que lo vas a entender, basta unos segundo y ya estáis conectados.
2) Las paredes. Manifiestan que estas en una vecindad cristiana rural. Y sobre todo fíjate que las paredes son de piedras vistas. Ten encuenta que la iglesia de Cristo está formada por piedras vivas que somos todos y cada uno de nosotros. Piedras firmes y sencillas pero íntimamente entre si unidas y sobre todo sin escondrijos ni ocultaciones. Vistos y manifiestos ante todos los que nos miren. Sí, somos piedras de la Iglesia Santa y cada cual ocupa su puesto propio e individual. Tú eres uno de ellos.
3) El suelo. Cientos o miles de losas, todas iguales, pero todas distintas, como los cristianos que somos todos iguales pero cada cual con su irrepetible individualidad. Si quieres buscar la igualad manifiesta de estas losas verás que no puedes encontrar dos que sean exactamente, exactamente iguales. Es la unidad estrecha de los cristianos en la que cada uno tiene su personalidad propia y diferente de todos y cada uno de los demás Estima y respeto a todos los hermanos de la misma iglesia. Todos unidos en su sitio formamos el conjunto perfecto y siendo individualmente cada cual irrepetible en el otro damos la gran riqueza de la Iglesia, engrandecida por el mismo Cristo y nuestra Madre.
4) El Crucero: Si desde la puerta en línea recta veías al Señor y él a ti. Línea ascendiente y descendiente de Dios al hijo y del hijo a Dios. Que en el mismo momento de abrir la puerta se entabló una conexión de amor entre Dios y Tu persona. Ahora al llegar al crucero, puedes ver que no sólo hay dirección a Dios, sino también dirección horizontal de los hermanos entre sí, con necesario conexión de mutuo y sincero amor. Es la señal del Cristiano. “EN ESTO CONOCERAN QUE SOIS MIS DISCíPULOS, EN QUE OS AMAIS LOS UNOS A LOS OTROS” Por ello el Amor cristiano es en forma de Cruz: Trazo ascendiente, el principal, amor sin medida a Dios, que nos ama, y amor fuerte en el trazo horizontal, a los hermanos.
5) El Presbiterio. No muy independiente del resto del templo. Un poco elevado (no mucho), para el mejor orden de las actuaciones. Pero con el mismo piso del resto del templo y hasta presbiterio abierto, sin rejas ni siquiera barandas que lo distingan del resto de la Iglesia. Todos uno, aunque cada cual en su puesto
6) EL RETABLO merece una atención especial. Hoy tenemos un magnífico y artístico retablo de Alabastro blanco con algunos ribetes de color.
Este retablo nos dice mucho pastoral y catequéticamente.
Fondo blanco agradable. Vida en gracia de Dios firme llena.
Columnas fuertes y firmes, pero no estáticas o paradas, sino ascendientes y buscando más y más lo alto., en recorrido espiral hacia la altura. Las dos centrales más fuertes, las laterales igual firmes y que se quedan más bajas, sosteniendo unas ánforas o libros en rollos, que pueden ser las vidas de todos y cada uno de los cristianos presentados a Dios.
Las dos centrales forman su capitel, como sostén de otras dos más finas y más altas. La vida cristiana anima y ayuda a la vida de mas sublimidad de entrega en vocaciones especiales, consagradas o apostólicas o de amor social, etc.
Pero ninguna de las cuatro columnas sostienen con sus capiteles la bóveda blanca, que es la divinidad. Dejan espacio abierto para que la divinidad baje sin estorbos hasta la humanidad, Dios baje hasta sus hijos los hombres. Bóvedas blancas y limpias. Dios y todo lo divino.
Estas dos columnas más altas y finas presentan el gran misterio de la Redención: Cristo crucificado por inmenso amor a todos y a cada uno de los hombres, buenos y malos, creyentes o incrédulos, amigos o perseguidores, practicantes o indiferentes... Allí derramó su divina sangre por todos y cada uno, por ti, seas quien sea, y por mi que esto escribo... Amor no se paga más que con amor, aunque él sigue amando aunque no haya correspondencia. Así es el amor misericordioso del Dios único e infinito.
Pero sí, junto a la Cruz, junto al crucificado esta LA MADRE, no podía por menos que estar junto a él en el momento sublime de consumar la Redención... Pero no está sola, allí está Juan, el discípulo amado, que nos representa a todos nosotros, que también amamos al Señor.
Un poco más bajo vemos ya el templete o casita personal de nuestra Madre la Virgen de Gracia, abierta a todos sus hijos, buenos y malos, pues a todos ofrece su amor y su intercesión valiosa. También estas columnas del templete u hornacina de la Virgen no son estáticas sino dinámicas en ascenso materno y sublimándose a lo alto y en ellas los angelitos con alegría y triunfo en cantos y manifestaciones de fiesta.
Y debajo, el verdadero y real centro de toda la Iglesia EL SAGRARIO, Jesucristo real, verdadera y sustancialmente presente. Jesucristo Dios y hombre y por tanto la Santísima trinidad pues con el Padre y el Espíritu Santo es el único y verdadero Dios,
Los angelitos de esta presencia están también estáticos... No tienen que buscar nada nuevo
Y nos queda el frontis bajo del presbiterio, justo ante el altar. “Como los ciervos buscan las aguas, así nosotros buscamos las aguas vivas de los Sacramentos, especialmente del principal Sacramento de la Eucaristía.
7) Imágenes
En primer lugar la Virgen de Gracia. Es cierto que la Virgen es a misma en cualquier imagen o advocación. Nosotros en Membrío no miramos su valor artístico, sino su valor vivencial. Es la única Madre de Dios, y madre nuestra, la Virgen que mira en concreto a Membrío y a todos los hijos que en Membrío se presenten. A los membrienses, esta imagen nos hace revivir tantas experiencias espirituales desde la infancia, la juventud y los demás acontecimientos que se han ido realizando en nuestra vida arropados por la mima Madre, con sus mismos ojos y su maternal presencia. Es Ella, nuestra madre con su vestido, que tanto nos dice. Hablar de Membrío es hablar de la Virgen de Gracia. Por ello la tenemos en su principal hornacina tan cerquita del mismo Jesús.
La misma Virgen nos anima a especiales videncia y actividades cristianas. Por ello la tenemos también en otras dos imágenes que nos hablan del Santo Rosario.. La antigua Virgen del Rosario y la moderna Virgen de Fátima, cada una en uno de los dos retablos. En consecuencia mirar en la Iglesia a la Virgen en su imagen de Fátima es recordarnos y animarnos al rezo diario del Santo Rosario. El mirar hacia ella es recordar que nos pide el rezo sencillo del Rosario como lo pidió a los niños de Fátima.
La imagen de San José nos dice muchísimo. Primero que la Virgen es mujer casada y junto a ella está su marido José, formando la maravillosa familia, Y como es familia unida, donde está María está José y junto a ellos está Jesús. Ninguno sin los otros dos.
Las imágenes de la Virgen, si llevan al niño, suele ser el niño pequeñito, pero ya mayorcito lo vemos de manos de San José. Está recordando a todas las familias que el padre tiene que ocuparse muy firmemente de los hijos también de pequeños, y especialmente cuando ya van siendo conscientes o mayorcitos. El padre nuca ajeno al hijo, nunca ajeno a la madre. Por eso en Membrío esta San José dando la mano al Jesús infante.