Este montón de piedra no vale mucho para dar abriga porque es redondo y entra el aire por todos los sitios y se le enfría las manos y los pies al pastorcillo.
Antes eran muy laboriosos los hombres del campo, cogían las piedras y las amontonaban encima de los canchos y por cada piedra que quitaban de la tierra salía un manojo de hierba, en los montones de piedra vivían los lagartos, los conejos, hacía el nido la abubilla, y si era parecido a este hasta le servía a los pájaros para aposarse y cantar alegremente sin parar.
