Querida
Virgen, hoy me he levantado raro y extraño recorriendo las am`plias tierras de una
Extremadura, recia, fuerte, castigada, emigrada, repartida, soñada...Tú sabes que has sido
santo y seña para ésta, tú pequeña comunidad, cuyos brazos se alargan mucho más allá de sus propios límites. Podríamos decir que los que se "fueron" y los que se quedaron han conseguido el milagro de abarcar tierras más grandes que aquellas poseidas por lustrosos títulos nobiliarios, y que tanto han pesado antaño, hogaño
... (ver texto completo)