Apenas si pudía aguantar
las ganas de llorar,
cuando asida a mi brazo
llevaba a mi hija al altar.
Cuánto la voy a extrañar porque ella, desde chiquinina, era un remolino que no paraba. Mitad de mi otra mitad (es gemela) que formaban juntas un todo en nuestro hogar, desde ya, se nota su ausencia. Alegre, con genio pero de corazón grande y noble como ella sola, estaba esplendorosa vestida de novia. Es guapa y tiene tipo la condená. Se nota que la mitad de la sangre que corre por sus venas, es
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Los hijos y las hijas, nos dan muchas alegrías y son nuestra preocupación permanente por desearles lo mejor. Nuestra generación creo que es especial, partimos de la base que nosotros de pequeños carecimos de muchas cosas, si a nosotros nos faltó a ellos que no les falte nada, algunas veces nos pasamos y en vez de favorecerles les perjudicamos.
De pequeños, juguetes y más juguetes, cuando se van haciendo mayores propinas y más propinas. Cuando llega la edad universitaria tienen que estudiar una buena carrera. Si consiguen los objetivos nos desbordan de alegría porque han aprovechado un “bien estar social” que nosotros no tuvimos.
Cuando esto se consigue creemos que ya vamos haciendo poca falta, pero pronto nos damos cuenta que no hemos terminado. Se “CASAN” los hijos, llegan los “NIETOS”, si los padres trabajan los dos ¿Quién lleva al nieto a la guardería o se hace cargo? Los abuelos y de pequeños cuando empiezan hablar nos dicen, “LELO”, para no perder la costumbre le damos la razón y lo tomamos con humor. Toma nota REALITO, que yo tengo un “nietito” de año y medio y todo llega.
En la “tele” dicen que los padres ya han cumplido, y no hay que darles responsabilidades con los nietos, en la tele dicen muchas tonterías.
Una vez más “felicidades a los novios”. Saludos.
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