Hola ARIES, creo que sí te conozco. Apareces en la foto de la iglesia donde Gabriel está haciendo malabarismo en unas escaleras.
Con tu escrito me has hecho revivir otro bonito recuerdo. En este caso el protagonista es D. Pedro (q. e. p. d.), con el que personalmente tuve muy buena sintonía el tiempo que estuve con él. Nunca se me olvidará que me enseñó a resolver la raíz cuadrada con decimales, en esas pizarras de pizarrín.
Fue mi último maestro de escuela del Pueblo, después me arrancaron de
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Por estos lares yo recuerdo al maestro SEVERIANO, hasta el nombre lo decía todo.
Con el tiempo supe que él era hijo del rigor, hijo de la guerra y del hambre, del exilio.
Yo veía a mis maestros como los poseedores de la verdad y de una sabiduría inequívoca.
Ahora entiendo que nos pegaba para descargar la rabia que sentía contra la vida y nosotros éramos los más débiles y no teníamos derechos. Había un alumno que lo traía del diario, coscorrones y sopapos estaban a la orden del día.
Mis hermanos y yo, éramos niños, "normales", tranquilos, sencillos, temerosos, incapaces de hacer una travesura.
Pero siempre existe el rebelde, y ese era yo, mi padre me decía El Pata de Perro, y sabía cuando había hecho una travesura, tonto yo…. siempre me metía debajo de la cama.
De tanto coscorrón buena parte de mis neuronas se murieron, a lo mejor por eso que quede un poco bruto.
No les guardo rencor, sin embargo ahora hasta en las Escuelas Caninas, a los perros no se les dan golpes cuando los están entrenando.
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