Se enrejó, como una cárcel, el
pozo hondo, de
agua turbia y fresca, aliviadero de aquellos
veranos tan calurosos y testigo impenitente, "per secula seculorum", de realidades y elucubraciones, presentes y futuras, al son del cántaro, la tinaja o el tinajón, el estribillo del zinc y el compás del garabato... Para mí, éste no es un pozo cualquiera...
Saludos