Santiago y "los
coches de Magro", también formaron parte de nuestra
historia. Los charrasquillos, el café y las copas de anís, conac o aguardiente, eran la sinfonía de todas las mañanas. Era el transporte público, por excelencia; hoy en día, el autobús que recorre la línea
Cáceres-
Valencia de Alcantara, más bien parece un extraño cuerpo deambulando solo con su conductor, y, seguramente, desaparecerá.