(118)….“Citrania”;”Orange” o “Mirinda” bebidas de zumos gaseadas o algunas cervezas como la popular “Gavilán” de Mérida, despachadas por la “tía” Consuelo (de la familia Holguera, vecinos de Herreruela), que tenía el economato a la vuelta. Allí no había mostrador; sino 4 ó 6 mesas, que servían para jugar a las cartas por las noches y sobre todo los sábados y domingos. Después de coger el economato por los años setentas Samuel Claros Claver, el que asistía a la cantina era Miguel Santano Limón. Allí
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(119). Luego vendría el de la taberna de José Torinos Moralo,
Salón de Abajo y el del cura párroco Jacinto Sánchez de
Cáceres, que ponía el aparato en la misma
puerta para que fuese vista por todo el
pueblo. La del salón de Abajo, era tan poca la
señal que re recibía - entonces procedía del repetidor de Guadacanal- que había que estar continuamente moviendo el mástil de la antena que estaba en el
corral -
patio.
Después del partido, muy de
noche regresábamos al pueblo con gente mayores, contando
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