(68)…. si se iban a lugares desconocido e incluso a ultramar con escaso premiso o sin él. Tal vez para la mayoría suponía salir por primera vez del pueblo y “volver hecho un hombre” como se decía. Fuera como fuera, la fiesta comenzaba el sábado del primer o segundo domingo del mes de febrero con “la talla” en el Ayuntamiento con el consiguiente reconocimiento médico al quinto: donde se le media y se le pesaba, le “ponían las gomas” (auscultación con el fonendoscopio). Y sobre todo tenía un carácter ... (ver texto completo)
(69)…-.. Los quintos recorrían tabernas y bares en la noche del sábado víspera, dónde se juntaban algunas mesas y se ponían las tambaleantes botellas de vino, tomando silla los quintos y algún que otro familiar: normalmente los padres y en su defecto tíos o hermanos. Algunas veces eran visitados por cazuelas con todo tipo de carne: de oveja, zorra, burranco, gato, etc. Mientras tanto, alguno se quedaba sin comer y con un envidiado respeto se le oía el cante que de su afinada garganta salía. Después... ... (ver texto completo)