Sentado sobre el regazo de tus pensamientos, vi una
mariposa volando.
Sus
colores vivos me recordaban a tí; su vuelo, el movimiento de tu cabello, su fragilidad, al amor que denotabas por todas las cosas.
Seguí, entonces balanceándome en la acristalada balconada de tu mirada. Sentías cariño por aquel lugar en donde un día viviste.
Tocabas la infancia de tus pasos correteando por sus
calles.
La brisa te envolvía en mil sensaciones indescriptibles a tu paladar.
Todo sabía a frescura.
Aquel hombre
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