María ¡oh bello nombre!
¡Cuánto bien, cuánta ventura
de la
virgen siempre pura,
esperar puede hoy el hombre!
En tal día, no os asombre,
que os augure dichas cien;
que no puede menos, quien
lleva el nombre de María,
que gozar su fausto día
con ventura e inmenso bien.