El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Dos amigos no se quieren de la misma manera: hay uno que besa, y otro no hace más que tender la mejilla.
Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.
Permítete errar.
Porque cada tropiezo es una nota más en tu partitura, y sin ellas, no habría música. Solo un vacío mudo.
Aprende lo que se debe tomar en serio y ríete del resto.
Quemar libros es un preludio a quemar personas.
El hecho de tener sentimientos oscuros en nuestro interior no nos convierte en malas personas.
No hay noche, por larga que sea, que no encuentre el día.
Aceptar no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear por una situación que no puedes cambiar.
Las aves nacidas en una jaula piensan que volar es una enfermedad.
En este mundo de exilio, siempre hay un rayo que ilumina la prisión.
Debemos ser como el árbol de Sándalo, que perfuma incluso el hacha que lo corta.
Escuchar antes de opinar puede ser más valioso que cualquier consejo no pedido.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve.