Escribo desde Vitoria-Gasteiz, esta pequeña ciudad que acojió a mi abuelo, a uno de esos primeros colonos que levantaron
Vegaviana con gran ilusión y con gran esfuerzo.
Os escribo para agradeceros todo lo que hicisteis, porque hablando con mis abuelos al volver, veia la emoción e incluso las lágrimas en sus ojos por tan bonito (y merecido)
homenaje.
Es la persona más
feliz del mundo con su diploma, con el
escudo de su
pueblo, el que ellos crearon.
Y solo pido un favor. A mi abuelo le encantó (y
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