Ya que sale a colación varias veces mi padre -Don Miguel- os transcribo una poesía que a él le gustaba leernos aquellas noches en que no existía la televisión, a la luz de un carburo. ¿Y por qué recuerdo esta poesía? Por dos razones, porque la leía con lágrimas en los ojos cuando se murió su esposa, mi madre. No es que nos fueran a embargar, tal como dice la poesía, pero creo que en el fondo él quería demostrarnos lo mucho que la quiso y lo mucho que la echaba en falta. La segunda razón se debe a ... (ver texto completo)