(86). En el trayecto –si tenemos suerte y es primavera sobre todo- podemos toparnos con las gregarias avutardas. Esas enormes aves voladoras de porte majestuoso, que tienden a correr cuando son molestadas antes de volar. Más que suerte sería observar en tiempos de apareamientos, algún macho con sus alas desplegadas y luciendo el vistoso blanco del reverso de sus plumas. “Baila” alrededor de las hembras. Estamos en el cortejo a lo que se le denomina “rueda”. Si no es más bonito que las peleas de los ... (ver texto completo)
(87). Ya estamos llegando. Vemos una decena de cigüeña blanca –ajenas a nuestra llegada- en su constante picotear. Ya no vuelan a sus cuarteles de invierno en el África Oriental, pasando por el estrecho de Gibraltar. El otro estrecho más transitado es del Bósforo. ¡Oiga…! Lo que yo no sabía –no sé tantas cosas- que al quedarse rompen el ciclo biológico en importante consideración, se lo he oído decir a algunos de los compañeros de la Revista. La verdad es que son devoradoras de pequeños mamíferos, ... (ver texto completo)