¡Cuanto hecho de menos aquella época pasada de los 70 a los 80 en Cañamero mi pueblecillo del alma!. Pero la distancia es grande, aqui en Barcelona solo me quedan recuerdo del pasado, un pasado feliz, una niñez, un tesoro entre esas montañitas, en la nutria, en el pantano, en la carretera correteando. Sueño con los juegos en San Miguel sobre todo el KEO, cuando los niños íbamos cogidos de las manos y teniamos que tocar a otros niños que se sumaban a la cadena. Con Don Juan el maestro y con Don Vale. No se si existió aquello o fue un sueño de infancia o juventud, pero ahora lo recuerdo con nostalgia y cariño (mira por donde mi gran maestro Don Vale ya falleció, pido a Dios por su alma). Recuerdos de toda una vida. Sueño con mi pueblo, con sus aguas y sus gentes tan majas, con personas tan sanas y nobles, tan cariñosas. Siempre me demostraron ese cariño y agradecimiento, como a todo ser que es del pueblo. Cuando me acuesto me pongo a soñar, en esas nubes que salen por el castillo y que contemplan a cada uno, ya fueran de la jarilla, del tomillar, de la plaza, de cañahonda o de donde sea. A ese bullir de gente de Cañamero donde el tiempo no pasa, donde todos los dias son una nueva alegria. No existiran tantas cosas como en un Madrid o un Barcelona, pero reina la calma y la esperanza en la felicidad de los vecinos, que más que vecinos son una familia entera, si a alguien le sucede un mal, todo el pueblo se vuelca en él; en Madrid o en Barcelona estas solo, solo y desarropado. En Cañamero eso no sucede, sientes el calor y la amistad de todo un pueblo, aunque a veces haya nuestras pequeñas rencillas, cosa normal entre los que vivimos juntos, pero a la hora de la verdad, la unión de todos los conciudadanos hace milagros.Me encanta el paseo por San Miguel, por la punta de los muros, que ya no existen, sueño con esa carretera, con sus flores, con la plaza vieja cargada de esperanza. Con el barrio yendo a Santa Ana. Con mis paseos de niño a la serena. Me invaden tantos recuerdos, que no me importa llorar. Cada vez que veo la tele, el telediario y ponen internacional, solo al ver a Paco Audige, ya me conmuevo y me lleno de felicidad. Siempre al verlo digo: ¡mi pueblo!.Me acuerdo de su esposa Aurora, de su hermano Juan Miguel. La pequeña pantalla entra en mi casa y Cañamero está ahí, me acuerdo de Julio el hermano de Paco Audije, de su primo Fernando Audije, Policia igual que yo. Me acuerdo de tantas y tantas cosas, de esos pinos maravillosos, de las jaras, de las que alguna vez cocí y bebí el caldo para bien de la úlcera. Mis paseos por Belén de niño y de joven, en lunes de pascua y en fechas diferentes, el oir trinar a los pájaros. Sentir la bajada del agua de balbellío. Cuanto me gustaria tener relaciones con gente de mi pueblo de cualquier clase, ya sean niños o mayores, de no importa que clase social. Nunca hubo diferencias sociales en el pueblo, pero si las hubo, yo soy de los que recogen mas aceitunas que nadie, y eso os lo juro, no me gana ninguno. Y si hubiera que montar en burra en el pasado, juro que os ganaba. Prefiero vivir en una choza en cañamero, antes que en un palacio en Barcelona, sería mi cabaña, con mi gotera, pero disfrutaría de mi gotera, por las noches vería el cielo estrellado, por el dia me daría luz y paz. Si llueve calmaría mi sed, por ella el cantar de los pájaros sería mi paz y el pueblo de Cañamero mi bienestar. Al salir de mi cabaña en pleno pueblo sería yo, y mi pueblo sin darme vergüenza de nada. Sería el vecino, el amigo, y el hermano de todos, pero estaría en Cañamero donde mis raices quedaron y ahora por el mundo voy sin raiz, sin nada de base y sustento. Es como caminar en un mundo sin saber a donde vas. Te falta el cariño y la paz de los cañameranos.
Hay que tener presente una cosa, y creo que es preciso decirlo claro, a veces en los pueblos alguno cree que es más que otro, y por eso está orgulloso y se muestra diferente, se siente superior, nada de eso es cierto, somos todos lo mismo; nada o casi nada; os lo digo depues de haber visto mil miserias en mi profesión, cada dia veo cadáveres y gentes que pensaban que eran Dioses y por una desgracia lo pierden todo. No somos nadie, tampoco somos más unos que otros, esas rencillas de los pueblos, y eso a veces de creernos algo más, es una tonteria. La humildad es la reina de nuestra vida, y es una capacidad que si sabemos explotarla nos dará toda clase de bienes. El ser humilde y servicial nos lleva a la paz con todos los vecinos y nos conduce a una paz interior sin precio alguno. Mi nombre es Fausto Solano Trinidad espero que me escribais fausto252000@yahoo.es.
Hay que tener presente una cosa, y creo que es preciso decirlo claro, a veces en los pueblos alguno cree que es más que otro, y por eso está orgulloso y se muestra diferente, se siente superior, nada de eso es cierto, somos todos lo mismo; nada o casi nada; os lo digo depues de haber visto mil miserias en mi profesión, cada dia veo cadáveres y gentes que pensaban que eran Dioses y por una desgracia lo pierden todo. No somos nadie, tampoco somos más unos que otros, esas rencillas de los pueblos, y eso a veces de creernos algo más, es una tonteria. La humildad es la reina de nuestra vida, y es una capacidad que si sabemos explotarla nos dará toda clase de bienes. El ser humilde y servicial nos lleva a la paz con todos los vecinos y nos conduce a una paz interior sin precio alguno. Mi nombre es Fausto Solano Trinidad espero que me escribais fausto252000@yahoo.es.