Quiero
información de esta
noria. Mi padre -D. Miguel, el Maestro, Miguel Ligero, que así se le conocía en el
pueblo- compró una
huerta a tío
León, que vivía junto a
casa del veterinario, D. Francisco Peláez, y también vecino nuestro. La debió
comprar cuando llegó al pueblo y, como en aquellos años de la postguerra los maestros ganaban una miseria, le sirvió de ayuda para que a la
familia no le faltaran ni
frutas ni verduras. Cada tarde, después de la
escuela, con una burrita que teníamos, marchaba
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