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Dices, si no quieres venir, no vengas, no me llames, no me busques. Sé sensata. No utilizas nunca un adjetivo. Tu lingüistica está hecha con los años que me sacas, a jirones de otras mujeres, de cosas pasadas, y las impones con energía a tu discipula, sin piedad alguna, por mi bien. Sigue las instrucciones y no saldrás dañada. Pero yo no puedo ser tan fría.
Cuando salgo de tu
casa, la realidad empieza a conformarse. De nuevo, me digo, de nuevo habrá que empezar a edificar los dias, desde abajo,
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