Y los sábados y domingos es cuando más evidente resulta.
A mi patio, mientras leía en él el fin de semana, llegaban del patio de en frente los numeros y risas de unos niños que jugaban al escondite.
Tambien llegaban al patio de al lado. Ellos recogían esas risas y los numeros (hasta diez solo, vale?) y los hacían suyos. A cambio, que eso es compartir, dejaban en el aire, parte de su conversación y su música, de su calma y dejar pasar el tiempo.
Pensé entonces que yo, a cambio de todo eso, tambien ... (ver texto completo)
A mi patio, mientras leía en él el fin de semana, llegaban del patio de en frente los numeros y risas de unos niños que jugaban al escondite.
Tambien llegaban al patio de al lado. Ellos recogían esas risas y los numeros (hasta diez solo, vale?) y los hacían suyos. A cambio, que eso es compartir, dejaban en el aire, parte de su conversación y su música, de su calma y dejar pasar el tiempo.
Pensé entonces que yo, a cambio de todo eso, tambien ... (ver texto completo)