La Guareña
El espectáculo del toro
El encierro de Vadillo atrae a cientos de caballistas y a un gran número de aficionados.
Centenares de aficionados a los espectáculos taurinos se acercaron ayer al segundo encierro organizado en Vadillo de La Guareña para participar o contemplar el desarrollo de una jornada que venía precedida por los percances del día anterior, donde un caballista de Medina del Campo perdió a la res y el mismo resultó corneado.
Primo Tejedor, un aficionado que sigue con pasión estos eventos, precisó ayer que el jinete había sido picado en una nalga y, según precisó, ayer se encontraba «estable y fuera de peligro».
El segundo encierro triplicó el número de caballistas, que algunos cifraron en cerca de trescientos, y que salieron a la pradera para vérselas con dos novillos que mostraron un comportamiento decidido en unos momentos y de reposado en otros.
Los jinetes proceden de la propia comarca de La Guareña, Pan y Campos, pero también muchos llegan desde tierras vallisoletanas o segovianas. Al decir de Tejedor, buena parte son conocidos porque gustar de estar presentes en los encierros de toros para vivir las emociones de los mismos.
No todos los caballistas son de la misma pasta ni derrochan igual compromiso y cercanía con los astados porque mientras unos portan garrocha y tratan de colaborar con la plana dirigente, otros aprovechan estos espectáculos taurinos «para lucir el caballo» y disfrutar por la pradera. La desventura del sábado también tuvo su impacto y llevó a algunos a extremar las confianzas y a mantenerse en vilo a la hora de jugársela con los toros.
La pradera de Vadillo de la Guareña se colmó ayer de personas desde momentos antes del inicio del encierro, que comenzó con algún retraso. El hecho de ser domingo, y un día veraniego, se hizo notar en el número de allegados. Las peñas de Vadillo de la Guareña y los colectivos de amigos y familiares también pusieron su propia nota tomando posiciones en lugares panorámicos o en puntos a salvaguardia de todo peligro taurino.
El encierro discurrió con expectación y libre de mayores riesgos, logrando tras tres o cuatro intentos encaminar a los astados hacia la calle. Hubo momentos más o menos emocionantes, con arrancadas de los morlacos que hicieron poner pies en polvorosa a los caballos.
En la calle los astados sacados para el disfrute de la gente también aportaron su brillo. El alcalde del municipio, Fernando Javier Ruiz, mostró ayer su satisfacción por el desarrollo de los acontecimientos, y especialmente, por el gran número de personas que acudieron a Vadillo. A la mañana taurino siguió una vida de convivencia y de disfrute gastronómico por las peñas. La buena mesa y el vino corrió ayer con bonanza e invitación por todos los ámbitos de Vadillo.
El espectáculo del toro
El encierro de Vadillo atrae a cientos de caballistas y a un gran número de aficionados.
Centenares de aficionados a los espectáculos taurinos se acercaron ayer al segundo encierro organizado en Vadillo de La Guareña para participar o contemplar el desarrollo de una jornada que venía precedida por los percances del día anterior, donde un caballista de Medina del Campo perdió a la res y el mismo resultó corneado.
Primo Tejedor, un aficionado que sigue con pasión estos eventos, precisó ayer que el jinete había sido picado en una nalga y, según precisó, ayer se encontraba «estable y fuera de peligro».
El segundo encierro triplicó el número de caballistas, que algunos cifraron en cerca de trescientos, y que salieron a la pradera para vérselas con dos novillos que mostraron un comportamiento decidido en unos momentos y de reposado en otros.
Los jinetes proceden de la propia comarca de La Guareña, Pan y Campos, pero también muchos llegan desde tierras vallisoletanas o segovianas. Al decir de Tejedor, buena parte son conocidos porque gustar de estar presentes en los encierros de toros para vivir las emociones de los mismos.
No todos los caballistas son de la misma pasta ni derrochan igual compromiso y cercanía con los astados porque mientras unos portan garrocha y tratan de colaborar con la plana dirigente, otros aprovechan estos espectáculos taurinos «para lucir el caballo» y disfrutar por la pradera. La desventura del sábado también tuvo su impacto y llevó a algunos a extremar las confianzas y a mantenerse en vilo a la hora de jugársela con los toros.
La pradera de Vadillo de la Guareña se colmó ayer de personas desde momentos antes del inicio del encierro, que comenzó con algún retraso. El hecho de ser domingo, y un día veraniego, se hizo notar en el número de allegados. Las peñas de Vadillo de la Guareña y los colectivos de amigos y familiares también pusieron su propia nota tomando posiciones en lugares panorámicos o en puntos a salvaguardia de todo peligro taurino.
El encierro discurrió con expectación y libre de mayores riesgos, logrando tras tres o cuatro intentos encaminar a los astados hacia la calle. Hubo momentos más o menos emocionantes, con arrancadas de los morlacos que hicieron poner pies en polvorosa a los caballos.
En la calle los astados sacados para el disfrute de la gente también aportaron su brillo. El alcalde del municipio, Fernando Javier Ruiz, mostró ayer su satisfacción por el desarrollo de los acontecimientos, y especialmente, por el gran número de personas que acudieron a Vadillo. A la mañana taurino siguió una vida de convivencia y de disfrute gastronómico por las peñas. La buena mesa y el vino corrió ayer con bonanza e invitación por todos los ámbitos de Vadillo.