Hay mucha gente que no le gusta la navidad, cada vez me encuentro con más. Otras que le son indiferente, sobre todo gente de mediana edad.
Se recuerdan con nostalgia las navidades de niños, con los padres, los abuelos, los hermanos, tíos, primos. Se juntaba toda la familia, había un revuelo que no veas, no nos dejaban ni entrar en la cocina, cacharros por aquí y por allá, incluso alguna discusión que no iba mas allá.
Luego crecemos y empieza a faltar gente, primero los abuelos, y ya se dejan de juntar todos porque ellos no están, nosotros nos casamos y formamos otras familias, luego los hijos crecen y forman otras, todos se disgregan y cada vez somos menos, y terminamos solos, el marido y tu.
Esta casa que siempre está llena, rara es la semana que no hay alguien a cenar o tomar café, ese día estará vacía, el 24 cenaremos solos mi marido y yo.
Pero la vida es así, mientras no pasen cosas excepcionales, espero que no nos pase a nadie, hay que vivir, hay que seguir para adelante, hay que reír.
Los hermanos estarán en sus casas con sus familias, los hijos igual, la cosa es que estén, y se brinda por ello.
Pero es que la navidad, al menos para mi, no se basa en la cena de nochebuena, es todos los días, es estos saludos que nos brindamos, los villancicos que cantamos, la ilusión de los reyes, las uvas, el año nuevo, y el ver que cada día amanece, como dice Luis. Es mi frase favorita, desde hace muchos años.
AMANECE QUE NO ES POCO.
Se recuerdan con nostalgia las navidades de niños, con los padres, los abuelos, los hermanos, tíos, primos. Se juntaba toda la familia, había un revuelo que no veas, no nos dejaban ni entrar en la cocina, cacharros por aquí y por allá, incluso alguna discusión que no iba mas allá.
Luego crecemos y empieza a faltar gente, primero los abuelos, y ya se dejan de juntar todos porque ellos no están, nosotros nos casamos y formamos otras familias, luego los hijos crecen y forman otras, todos se disgregan y cada vez somos menos, y terminamos solos, el marido y tu.
Esta casa que siempre está llena, rara es la semana que no hay alguien a cenar o tomar café, ese día estará vacía, el 24 cenaremos solos mi marido y yo.
Pero la vida es así, mientras no pasen cosas excepcionales, espero que no nos pase a nadie, hay que vivir, hay que seguir para adelante, hay que reír.
Los hermanos estarán en sus casas con sus familias, los hijos igual, la cosa es que estén, y se brinda por ello.
Pero es que la navidad, al menos para mi, no se basa en la cena de nochebuena, es todos los días, es estos saludos que nos brindamos, los villancicos que cantamos, la ilusión de los reyes, las uvas, el año nuevo, y el ver que cada día amanece, como dice Luis. Es mi frase favorita, desde hace muchos años.
AMANECE QUE NO ES POCO.