DOS,
Siendo las compras aleatorias, cada niño atesoraba muchas banderitas pero no lograba concluir por sí mismo la colección como no fuera permutando su bandera más repetida por la más codiciada. Nadie sabía por qué, el SANTO más escaso, y por ende el más codiciado, era la bandera española; todos lo sabían, el trofeo a conseguir era la bandera de España: la de más valor, la más querida, la más ansiada. Comenzó a cambiarse por cinco de Argentina, o diez del Perú; pero en una semana, viendo que
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Me has hecho pensar, acumular y acumular "
SANTOS", malgastar, destruir o despilfarrar lo que realmente servia para iniciar un buen
cocido, hacer el
pan, encender un candil o calentarse los pies helados, te puede, o mejor ha llevado, a dejar vacías las faldriqueras, bueno, se me olvidaba, que este relato solo es un cuento y los protagonistas son unos niños, los que editaban las cajetillas NO, podría estar sucediendo ahora mismo, pero no, solo es un sueño y esto ocurrió hace muchos años en un pueblecito
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