El primer coche, como el primer amor, también aceleraba el corazón; y casi siempre, como aquel, terminaba roto dejándonos alguna que otra herida.
Rectifico, el primer coche aceleraba corazones porque –en la época a la que me refiero- era la infraestructura mínima que teníamos para amar-nos: quedo así a salvo de que alguna forera me tilde el escrito de discriminatorio. En cualquier caso, hasta bien entrado los años setenta, casi en la bocana de los ochenta, ninguna mujer jabeña tuvo carné de conducir ... (ver texto completo)
Rectifico, el primer coche aceleraba corazones porque –en la época a la que me refiero- era la infraestructura mínima que teníamos para amar-nos: quedo así a salvo de que alguna forera me tilde el escrito de discriminatorio. En cualquier caso, hasta bien entrado los años setenta, casi en la bocana de los ochenta, ninguna mujer jabeña tuvo carné de conducir ... (ver texto completo)