Otra vez Leganés pareces leerme el pensamiento, muchas veces al recorrer esas carreteras he sentido como un estremecimiento al recordar una historia triste y sobre todo muy injusta, se trataba de un buen hombre, que como el último que tu relatas trabajaba duro en ese penoso oficio, pero un día esas gafas que tan bien describes como un colador, pues efectivamente traspasaron la piedra destrozándole un ojo, los patrones explotadores conjuntamente con el capataz, no le dieron cobertura de nada, haciéndole ... (ver texto completo)