En la época del Difunto los poderes fácticos eran los que definen las Ciencias Sociales: el Ejército, la Iglesia, los March, el matutino “Arriba”, Emilio Romero y su “Pueblo” (con la tercera página de “El gallo”), y poco más. Este poder, que era y es absolutamente determinante, no necesita de legitimación alguna para que sus efectos influyan y se dejen sentir en lo cotidiano y en el devenir de las sociedades en donde está anclado, le basta con los recursos que posee, a saber: armas, capacidad de ... (ver texto completo)