Hasta el más santo tiene su espanto.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Hasta la belleza cansa.
Hasta el fin nadie es dichoso.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Hasta en el día más claro puede llover.
Hasta el cuarenta de Mayo no te quites el sayo; y si Junio es ruin, hasta el fin.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
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Hasta el santo tiene su espanto.
Hasta el cuarenta de Mayo no te quites el sayo, y en llegando San Miguel te lo vuelves a poner.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar
Hasta el rabo, todo es toro.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Hasta el cuarenta de Mayo no te quites el sayo.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Hasta el árbol más grande, se alimenta de lo que tiene abajo.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Hasta el más santo tiene su espanto.