Supo por donde entró, no por donde salió.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Tajada que lleva el gato, tarde vuelve al plato.
Sufre por saber y trabaja por tener.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Sufre el asno la carga, más no la sobrecarga.
Tabernero diligente, de quince cántaras hace veinte.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Taberna sin gente, poco vende.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Suerte, y al toro.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber poco basta.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Susto meado mejor que sangrado.
Sueño sosegado no teme nublado.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Supo por donde entró, no por donde salió.