Me dirijo a los marochos que, sintiéndose católicos, tienen el alma sumida en este lunes en una mezcla de alegría y tristeza.
Es verdad que se nos ha ido una figura irrepetible. Que el inconmensurable Juan Pablo II ya no está entre nosotros rigiendo la nave de la
Iglesia. Pero, como dijo él tantas veces, "no tengáis miedo". No en vano ya hubo Alguien que dijo: "Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos".
Por eso, no dudéis ni un momento que, realmente, estará con Ella en vuestra
... (ver texto completo)