Tranquilo Robespierre, no te pongas farruco por un quítame allá esas pajas. Si no estuviese tan "embolicao" ahora con la arribada de tantos galos con vacaciones pagadas, os diría a Pepiño el Duende y tú, que os embarcaseis conmigo unos días, a ver si os relajabais una miaja. ¡Chacho! El tinglado que ha montado el protegido de la de Magdala. Total, por acordarse del parque y reconocer la valía de un paisano. Si ya se lo dije a mi primer oficial, no des la mano a las pirañas que te comen por los pies. ... (ver texto completo)