Cuando te cortaron el pescuezo mocita degollada, arramblaron de paso con tus frescas rosas, fue un acto cruel, infernal, como a los que ahora llaman violencia doméstica, que no genérica. Digo infernal, porque infierno es para esos bebés empezar a vivir sometidos a la tortura de la punta del cigarrillo apagado contra su piel o, ingresar en cualquier hospital medio descoyuntados, desnutridos y llenos de moratones. Lesiones causadas por quienes debían ser sus protectores pero que son autores o cooperadores ... (ver texto completo)