Nos lo perdemos casi todo.
En un mundo que está lleno de descosidos y despropósitos, así como de prisas innecesarias.
Nos perdemos la mayoría de
amaneceres porque miramos al suelo en vez de al
cielo.
Nos perdemos el presente porque miramos continuamente el
reloj para ver si llegamos a tiempo y solo conseguimos que se nos pase sin darnos cuenta.
Nos perdemos lunas espléndidas al mirar el negro de la
noche en vez de las estrellas. Nos perdemos el esplendor de la
Naturaleza al mirar solo el cemento
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