SAN PEDRO DE MERIDA: Todas las armas, el diablo las carga.

Suele ser disparate, levantar la liebre para que otro la mate.

Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.

Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.

También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.

Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.

Tantos días que pasen de enero, tantos ajos que pierde el ajero.

Te asustado de la mortaja y te abrazos al difunto.

Te enseña a nadar y ahora me ahogas.

Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.

Teta, que en la mano quepa.

Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.

Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.

Tira el buey del arado, más no de su grado.

Todas las armas, el diablo las carga.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Todo es según el cristal con que se mira.