Las manos del oficial envueltas en cendal.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
La soga siempre parte por lo más finito.
Las palabras sólo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Las sueños, sueños son.
La suerte de la fea, la guapa desea.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Lavarse las manos, como Pilatos.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
La vida es un soplo.
Ladran, pues cabalgo.
Le dieron como a violín prestado.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Le quedo como anillo al dedo.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Llamar a un toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Llegar y besar el santo.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Lo bueno si breve, dos veces bueno.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
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