SAN PEDRO DE MERIDA: Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero

La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.

La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.

La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.

La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.

La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.

Las calabazas vacías hacen más ruido.

Las cuentas claras y las amistades largas.

Las estrellas inclinan pero no obligan.

Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.

Las malas compañías pervierten hasta los santos.

Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.

Las noticias malas nunca llegan solas.

Las palabras amables enfrían mejor que el agua.

Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.

Las piedras no hablan.

Las tres de cabeza más dura: la mujer, la cabra y la burra.

La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.

La tierra que me sé, por madre la he.

La vaca grande, y el caballo que ande.

La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.

La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.

La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.

La vida pende de un hilo.

La zorra nunca se mira la cola.

Leche La le dijo al vino: vente, amigo.

Leer entre renglones.

Lentejas, comida de viejas.

Levantar castillos en el aire.

Libros cerrados, no hacen letrados.

Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.