La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
La que con niños se acuesta, orinada amanece.
La que da beso da d'eso.
La razón y el agua hasta donde dan.
Las aguas quietas, corren profundas.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Las medias ni para las mujeres.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
La suerte es loca, y a cualquiera le toca.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
La uva no es uva, hasta que está madura.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Le dijo la sartén al cazo.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.