SAN PEDRO DE MERIDA: Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.

La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.

La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.

La que con niños se acuesta, orinada amanece.

La que da beso da d'eso.

La que no baile, de la boda se marche.

La razón y el agua hasta donde dan.

Las aguas quietas, corren profundas.

Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.

Las cosas se toman según de quien vengan.

La señora ostentación, echa la casa por el balcón.

Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Las leyes van, a donde quieren los reyes.