SAN PEDRO DE MERIDA: Las grandes penas no se quejan.

La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.

La que de amarillo se viste, a su hermosura se atiene.

La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.

La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.

La salud no está en el plato, sino en el zapato.

Las bridas para la lengua son siempre necesarias.

Las cuentas claras y el chocolate espeso.

Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.

Las grandes penas no se quejan.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.