Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Hasta los gatos quieren alpargatas, para no andar a gatas.
Hasta que se muere el arriero, no se sabe de quien es la recua.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Hay que hacer de tripas corazones.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
El que más hace, menos alcanza.
El que mucho abarca, poco acaba.
El que muere en Lunes mal empieza la semana.
La esperanza alegra el alma.
La experiencia no se fía de la apariencia.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
La gente mala se muere de vejez.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.