SAN PEDRO DE MERIDA: Hay que ser puerco pero no trompudo.

Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.

Hasta que es padecido, el mal no es conocido.

Haya marido, aunque sea de grano mijo.

Hay ojos que de legañas se enamoran.

Hay que esperar que las aguas retornen a su nivel.

Hay que ser puerco pero no trompudo.