SAN PEDRO DE MERIDA: Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.

De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo

De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.

De tu casa a la ajena, con la barriga llena.

De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.

De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.

Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.

Dichosos los ojos que te ven.

Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".

Dime caldero, que el caldero me llevo.

Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.

Dinero ten, y a todo parecerá bien.

Dios castiga, sin palo y sin cuarta.

Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.

Dios los cría y el diablo los junta.

Dios nos da nueces, pero no las casca.

Dios sabe lo que hace.

Doblada es la maldad que sucede a la amistad.

Donde bien me va, allí mi patria está.

Donde entra el mucho vino, sale el tino.

Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.

Donde hay leyes, hay trampas.

Donde hubo pan migajas quedan.

Genio y figura, hasta la sepultura.

Para este viaje no hacen falta alforjas.

Los cascos salen a la botija.

Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Eso es harina de otro costal.