SAN PEDRO DE MERIDA: Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos.

De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo

Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.

Deudas tengamos, pero amigos seamos.

De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.

Días de mucho, vísperas de nada.

Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.

Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.

Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.

Di mentira, y sacarás verdad.

Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.

Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos.