Dar gusto, da gusto.
Dar pañuelos a quién no tienen narices.
Dar y tejer es buen saber.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Todo tiene solución menos la muerte.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
De uvas a peras.
De barbero a barbero no pasa dinero.
De buena vid planta la viña y de buena madre toma la hija.
Decir, dice cualquiera; hacer sólo el que lo sepa, quiera y pueda.
De cualquier maya sale un ratón.
Enero, buen mes para el carbonero.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
De dos males, elige el menor.
De esta capa nadie se escapa.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
De inteligentes y de sabios, es perdonar injurias y olvidar agravios.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Del ahogado, el sombrero.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Del mal manjar, un bocado nomás.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
De los escarmentados surjen los avisados.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
De poniente, ni viento ni gente.
De ruin madera no harás buena mesa.
Deseando bienes y aguantando males, pasan su vida los mortales.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Después de la tempestad, viene la calma.
Despues de puta y hechicera, se torno candelera.