SAN PEDRO DE MERIDA: Paganini plantó su semilla en los abonados campos del...

Karl Geiringer.
Discípulo de Adler en Viena y de Sachs en Berlín.
Ejerció la docencia y la investigación en su ciudad natal, en el Real Colegio de Música de Londres, en la Universidad de Boston y, desde 1962, en la de California, Santa Bárbara.
Son esenciales sus monografías dedicadas a Bach y a Brahms.

Sir George Grove.
Musicólogo británico.
Editó un importante diccionario de la música y de los músicos.

Ludwig Köchel.
Musicólogo austriaco.
Es el autor, del Catálogo cronológico y temático de las obras completas de Mozart, cuya enumeración sigue aún vigente.

André Mocquereau.
Benedictino y musicólogo francés.
Es miembro de la orden benedictina desde 1875.
Investigó la música religiosa y creó en Solesmes una tesis para los arreglos del canto gregoriano.
Dirigió la publicación de Paleografía Musical, el principal órgano de la reforma del canto eclesiástico, y fundó la Revista Gregoriana.

José María Nemesio Otaño.
Sacerdote, compositor y musicólogo español.
Fue discípulo de Arregui, de Goicoechea, y Pedrell le situó en la busqueda musicológica y folklórica.
Fundó el Instituto Nacional de Musicología.
Creó la revista Música sacra hispana.
Con Goicoechea, preparó el I Congreso Español de Música Sacra.
Autor de piezas religiosas y para órgano, escribió ciertas obras teóricas.

Bernhard Paumgartner.
Musicólogo, compositor y director de orquesta.
Fue discípulo de Walter.
Dirigió la Wiener Tonkunstlerorchester y el Mo-zarteum de Salzburgo.
Es el autor de óperas, de ballets y de libros sobre Mozart, Schubert y Bach.

Felipe Pedrell.
Compositor y musicólogo español.
Fue discípulo de Nin en la catedral de Tortosa.
Creó varias publicaciones, escribió varios libros sobre la música española:
Hispania schola musica sacra.
Antología de organistas clásicos españoles.
El cancionero musical popular español.
Considerado como el fundador de la musicología española contemporánea, ejerció notable influencia sobre Anglés.
Renovó el gusto por los grandes compositores españoles del siglo XVI y contribuyó a la creación de una tradición española propia, muy alejada de las modas italianizantes, que habría de influir en Falla y en Granados.
Escribió estas óperas:
Ardid de amor.
La guitarra.

Antonio Peña y Goñi..
Musicógrafo y crítico musical español.
Crítico musical y autor de estos trabajos teóricos:
La obra maestra de Verdi.
Carlos Gounod.
Se opuso a la influencia de la música italiana y defendió la obra de Wagner y la zarzuela.
Su obra más importante es:
La ópera española y la música dramática en España en el siglo XIX.

André Pirro.
Musicólogo francés.
Fue alumno de Franck y de Widor.
Fue profesor de la Schola Cantorum y sucedió a Rolland en la Sorbona.
Transcribió música antigua y escribió un buen número de ensayos, sobre Bach.
Jacques Grabiel Prod'homme.
Musicólogo francés.
Fue bibliotecario y conservador del Conservatorio y de la Ópera de París.
Escribió monografías sobre:
Berilos.
Paganini.
Gounod.
La juventud de Beethoven.
Beethoven.
Mozart.
Schubert.
Gossec.
Gluck.

Henry Prunières.
Musicólogo francés.
Fue alumno de Rolland.
En 1919 fundó la Revista Musical.
Es autor de obras de Lully y de estudios históricos:
La vida y la obra de Claudio Monteverdi.
Nueva historia de la música.

Hugo Riemann.
Musicólogo y compositor alemán.
Estudió en Berlín, Tubinga y Leipzig.
Fue director de orquesta y profesor de música en Hamburgo y Wiesbaden, y en 1878 fue nombrado maestro de la universidad de Leipzig.
Fundó el Instituto de Musicología de Leipzig y compuso música de cámara y para piano.
Despertó la atención de los estudiosos hacia las formas y estilos de los músicos.
Es el autor, entre otras obras, de:
Manual de historia de la música.

Curt Sachs.
Musicólogo alemán.
Experto en instrumentos musicales.
En1933 se exilió en París, en donde dirigió la espléndida colección de discos titulada Antología sonora.
En1937 se instaló en EEUU.
Es autor, entre otros títulos, de:
Diccionario de los instrumentos musicales.
Manual para el conocimiento de los instrumentos musicales.
Nuestra herencia musical.
Ritmo y tiempo.

Adolfo Salazar.
Musicólogo y compositor español.
Fue alumno de Pérez Casas, de Falla y de Ravel.
Fundó la Sociedad Nacional de Música.
En1937 se exilió a México.
Escribió música sinfónica, instrumental, de cámara y canciones.
Es el autor de estos ensayos musicales:
La música contemporánea en España.
La música en la sociedad europea.
La música y el ballet.

Albert Schweitzer.
Médico, teólogo, organista y musicólogo francés.
Fue profesor de la facultad de teología protestante de Estrasburgo y organista de la sociedad Bach en París.
En 1913 fundó el hospital de Lambaréné en Gabón.
En colaboración con Widor, editó las obras para órgano de Bach.
Es autor de estas obras:
Bach, el músico-poeta.
El secreto histórico de la vida de Jesús.
La mística del apóstol Pablo.
En 1952 fue galardonado con el premio Nobel de la paz.

Philipp Spitta.
Musicólogo alemán.
Fue uno de los fundadores de la sociedad Bach y escribió su esencial biografía crítica.
Publicó la obra completa de Schütz.
Las composiciones para órgano de Buxtehude y algunas piezas de Federico II.

José Subirá.
Musicólogo y compositor español.
Estudió derecho en la Universidad de Madrid y piano, armonía y composición en el Conservatorio de María Cristina.
Cuenta con aportaciones fundamentales, como:
La tonadilla escénica.
Tonadillas teatrales inéditas.
La ópera en los teatros de Barcelona.
Catálogo musical de la Biblioteca Nacional de Madrid en colaboración con Anglés y, también, una Historia de música española e hispanoamericana.
Realizó la transcripción y armonización de la ópera de J. Hidalgo con texto de Calderón Celos aun del aire matan.
Compuso una zarzuela, música de cámara, etc.

Gregorio Suñol.
Musicólogo español.
Se formó en el monasterio de Montserrat y en Solesmes.
Fue director de la Escuela Superior de Canto Ambrosiano de Milán.
En el año 38 fue nombrado presidente del Instituto Pontificio de Música Sagrada de Roma.
Es autor de importantes estudios sobre los cantos ambrosiano y gregoriano:
Método completo de canto gregoriano.
Introducción a la paleografía gregoriana.

Intérpretes y escenarios.
La figura del intérprete ha experimentado toda una serie de transformaciones a lo largo de la historia de la música.

Desde el ejecutante de piezas sacras y profanas, al anónimo integrante de formaciones polifónicas, que son característicos de la Edad Media, hasta el ídolo de masas en que se han convertido algunos de los artistas de nuestra época, hay un abismo.

Efectivamente, y pese a algunas formas anteriores que apuntaban ya algunas características que se adscriben a la definición de intérprete, fue la música renacentista, a través de la difusión de la monodia acompañada, la que potenció al solista como intérprete de la partitura. Es decir, como traductor de los signos escritos por el compositor, como intermediario entre éste y el público.

Pese a la rigidez de la mayor parte de las partituras del siglo XVII, un cierto número de intérpretes comenzó a gozar de reputación como instrumentistas merced a sus improvisaciones, embellecimientos y relecturas sobre obras escritas.

La llegada de la música barroca nos trajo consigo la creación de algunos géneros, como el concierto, que preveían la ejecución de una cadencia, entre dos compases determinados, durante la que el intérprete se libraba a la improvisación, a veces poco afortu-nada, como lo prueba el hecho, que ante la impuni-dad de músicos vanidosos y poderosos, algún com-positor, se dedicara a señalar sobre el papel dichas cadencias.
Son ejemplos de este tipo de piezas:
Los Conciertos para órgano Haendel.
El Concierto de Brandeburgo nº 3 de Bach.

Pese a todos estos antecedentes, y dejando aparte a los intérpretes de música vocal, apenas si ha llegado hasta nosotros nombre alguno de solista de la época del Barroco, excepción hecha de los compositores que pudieron contribuir a su prestigio como crea-dores con una sabiduría de ejecución notable, como en el caso de Bach organista o de Vivaldi violinista.

Similar fenómeno se produjo a finales del siglo XVIII; pese a que Mozart fue célebre en todo el continente como instrumentista prodigio que como creador, y con él se inauguraría uno de los modelos más recurrentes del romanticismo, el del compositor que interpretaba sus propias obras.

Este fue el caso también de:
Beethoven.
Chopin.
Schumann.
Liszt.

La popularidad de los instrumentistas virtuosos se remonta a esas primeras décadas del siglo XIX con la presencia de Paganini; con él apareció una nueva figura en el mundo musical, que ya de por sí estaba pasando por los cambios que las nuevas condiciones sociales conllevaban, esencialmente la ascensión de la burguesía a un primer plano económico y el acceso de esta a la cultura, que hasta entonces estaba reservada a la aristocracia.

El nacimiento a final del siglo XVIII de los conciertos públicos crearia una nueva coyuntura en la que la música ingresaba en el mundo de la oferta y la demanda. El intérprete se convertía, pues, en un producto, tanto más rentable cuanto más alta fuera su calidad como artista.

Paganini plantó su semilla en los abonados campos del mundo musical del momento, tan sólo, cuarenta años después de la muerte de Mozart, que pese a ser un excelente instrumentista no logró escapar a su condición de músico. Un pianista como Liszt, podía pasearse por el continente percibiendo cachés muy jugosos y viviendo exclusiva y holgadamente de sus exhibiciones públicas.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
El papel de los cantantes cobró en el siglo XIX una relevancia que en el caso de estos intérpretes no era tan nueva. Desde hacía tiempo, un tipo particular de cantante había obtenido ya los mayores favores del público, como los castrati que eran legendarios en el siglo XVIII.