SAN PEDRO DE MERIDA: Allegro: ...

Géneros musicales.
Los géneros musicales se clasifican según su función y a menudo adquieren una nomenclatura dis-tinta según las épocas.

La principal división se da entre la música sacra y la música profana, encontrando en el ámbito Inter.-pretativo otra clasificación general, que determina la música vocal y la instrumental.

En la música sacra, la voz, conductora de los textos religiosos, está casi siempre presente:
Canto gregoriano.
Organum.
Motete.
Cantata.
Coral.
Recitativo.
Pasión.
Misa.
Oratorio.
Tedeum.
Réquiem.

Algunos de estos géneros requieren gran cantidad de intérpretes y, esta, es la música sinfónico coral. Otros puntos de conexión entre la música vocal y la instrumental, son el lied sinfónico junto a la música escénica:
Opera.
Opereta.
Zarzuela.
Music-hall.
Con la excepción del ballet.

Algunos fragmentos de música escénica se han reelaborado en forma de suite para poder ejecutarse independientemente.
Y eso sucede con ciertas oberturas e interludios.

Entre los géneros vocales profanos, a cappella o con acompañamiento instrumental, está la canción, con sus múltiples presentaciones:
El madrigal.
Las arias.
El lied.

En los primeros tiempos de la música instrumental para varios instrumentos se forjó en Italia la dis-tinción entre sonata da camera y sonata da chiesa, no en función de su uso litúrgico, sino por razones puramente musicales. En la sonata da camera caben los ritmos de danza:
Allemande.
Gavota.
Minueto.
No admisibles en la sonata da chiesa.

Entre los géneros instrumentales se encuentran el recital para solista, la sonata para uno o para va-rios intérpretes, generalmente dos. La denominada música de cámara, que suele considerarse como tal a partir de tres componentes y viene designada por su número y especialidad:
Trío de cuerdas.
Cuarteto con piano.
Quinteto de viento.

Cabe destacar el cuarteto de cuerdas, con dos violines, una viola y un violonchelo como esencia de la música de cámara y marco idóneo para la evolución compositiva.
Sinfonía es el nombre genéricamente utilizado para la música orquestal.

El concierto, es un género musical en el que una parte de los intérpretes tiene mayor protagonismo que el resto, y puede tratarse de un solista, de dos, de tres o de más.

En el concerto grosso, un pequeño grupo, o concertino, se opone al ripieno o masa orquestal.
En el concierto para orquesta todos los integrantes de la orquesta pueden tener su parcela de protago-nismo en algún momento de la obra.

La música de programa se define por someterse a un programa narrativo preestablecido, a menudo un texto poético.
En el Renacimiento se imitaban los sonidos de la naturaleza de forma onomatopeica, una práctica que prevalecerá hasta nuestros días.

El Barroco añadió la subjetividad emocional y el efectismo escénico, y en el romanticismo floreció el poema sinfónico, ya que con la variación, una idea musical podía tener múltiples presentaciones.
Otros géneros menores de configuración libre son:
Ricercare.
Diferencia.
Tocata.
Impromptu.
Balada.
Nocturno.
Rapsodia.
Estudio.
Capricho.
Invención.

Estas denominaciones se refieren básicamente a su carácter técnico o expresivo, incluso cuando toman nombres de danzas, como polonesa, vals, mazurca, polka y han variado según las épocas y las modas.
Y al final algún gentilicio también ha determinado una idea de género musical:
Alla turca.
Alla hongarese.
Alla zíngara.
Alla siciliana.

Etnomusicología.
Estudio metodológico de las tradiciones musicales transmitidas oralmente, así como de la música culta perteneciente a culturas no europeas.

Esta definición concuerda con el ideario expuesto por el musicólogo Kunst, introductor del término etnomusicología, según el cual el folclore de Europa y la música de fuera de Europea son susceptibles de agruparse bajo esa terminología.

Con el descubrimiento a finales del siglo XIX de culturas y zonas geográficas desconocidas por los investigadores europeos, surgió el interés por esta-blecer las fuentes, el desarrollo y los límites de las tradiciones musicales de los pueblos.

No obstante hay precedentes en las investigaciones de músicos y de viajeros que realizaron, si bien de forma poco sistemática, un trabajo de compilación, como fue el caso de Piggott, que acabó confirmando su interés por el estudio musical de las culturas primitivas o de aquellas que están alejadas del continente europeo.

Piggot definió esta ciencia como, la musicología de las civilizaciones, la cual permite un acercamiento a otras concepciones sociales y musicales, toda vez que, en el caso europeo, ha propiciado la no extinción de una parte del folclore que por razones geográficas y culturales se hallaba predestinado a su desaparición.

La creación de institutos etnomusicológicos como los de Berlín, Venecia o París, la edición musical y discográfica y una valiosa y abundante bibliografía, ofrecen un valor intrínseco a esta materia, que no sólo ayuda a preservar el patrimonio musical de la humanidad, sino que nos facilita el conocimiento de los propios orígenes de la música.

Edicción musical.
Consiste en la elaboración de la partitura musical, esto es, la selección de la obra, la preparación para la impresión, la encuadernación y posteriormente la venta y su distribución.

Originario del período romano, no fue hasta el s. XV, con la aparición de la imprenta tipográfica, que el concepto de edición musical se vio verdaderamente materializado. Ottaviano Petrucci fue quien dio el primer paso con la invención de Gutenberg e instaló en Venecia su propia imprenta publicando obras de Prez, Agricola y Obrecht, entre otros.

Pronto la imprenta se difundió por toda Europa y sus mejoras en la calidad y en los tipos empleados en la impresión iban a influir de manera decisiva en el desarrollo de la notación en la música occidental.

Después del período clásico la imprenta experimentó una notable evolución coincidiendo con la consolidación de la notación en general.

Artaria en Viena, editó obras de Haydn y Mozart.
Simrock, en Bonn, obras de Beethoven.
Schott en Maguncia.
Breitkopf y Peters en Leipzig.
Boosey en Londres.
Leduc en París.
Boileau en España.

La irrupción de nuevas tendencias musicales exigió nuevos signos, que desde entonces hasta nuestros días se han ido adaptando para la edición de otras obras musicales.

He aquí algunos de los más señalados editores a lo largo de la historia:

Artaria.
Familia de editores vienesa.
Desde 1769 hasta 1932.
Fundada por Carlo y Francesco Artaria, nacidos en Blevio junto al lago de Como, se iniciaron ree-ditando algunas publicaciones extranjeras y poco después sus propios originales, entre ellos obras de Mozart, Haydn, Beethoven y Schubert.

Pierre Attaignant.
Establecido en París en 1514, publicó buena parte de la producción musical francesa de la primera mitad del siglo XVI.
Al parecer, inventó un sistema de notación que le permitiría imprimir, a todas las voces, en una sola tirada.

Antón Diabelli.
Compositor y editor austriaco.
Fue pianista y profesor de varios instrumentos en Viena.
Editó obras de Schubert y de Beethoven, a quien encargó las Variaciones, op. 120, sobre uno de sus valses.

Louis Diémer.
Pianista, compositor y editor francés.
Es autor de varias obras para piano y orquesta, de sonatas y de piezas para cuerdas.
Destacó también por sus ediciones de clavecinistas franceses.

Antonio Gardamo.
Impresor italiano.
Estableció hacia 1537 su imprenta en Venecia, que introdujo una nueva forma de impresión de nota y línea en una sola operación.
Publicó numerosas colecciones de madrigales, de canciones, de motetes y de misas, de autores como Willaert, Rore, Lasso y otros muchos.
Su casa editora permaneció en activo gracias a sus hijos Alessandro y Angelo, quienes continuaron produciendo hasta finales del siglo XVII en que finalizó su actividad.

Playford.
Familia de editores de música ingleses.
John publicó numerosas canciones, piezas instru-mentales y danzas que gozaron de gran éxito.
Escribió en el año 1654, la Introducción al conoci-miento de la música.

Henry.
Hijo del anterior, reeditó las publicaciones de su padre y editó algunas obras nuevas, entre ellas el Orfeo británico de H. Purcell.

John.
Primo del anterior, fue empleado por Henry como impresor de todas sus publicaciones musicales.

Ricordi.
Una familia de editores italianos y el nombre de la editorial.
Violinista y director de orquesta.
Después de un período de aprendizaje en Breitkopf Härtel, de Leipzig, en 1808 fundó la Casa Editrice Ricordi, que muy pronto obtuvo todos los derechos de publicación de las obras de compositores como Rossini, Bellini, Donizetti y Verdi.
Bajo la dirección de su hijo Tito la firma se amplió al absorber la empresa Lucca, editora italiana de Wagner.

Giulio Ricordi.
Hijo del anterior.
Abrió sucursales en Leipzig y en Nueva York, y abrió su catálogo a los músicos contemporáneos como Puccini y Boito.

Tito II.
Hijo de Giulio.
Dejó la dirección en 1919 por desacuerdos con los accionistas, poniendo fin a ciento once años de pre-sencia de esta dinastía al frente de la casa.
A partir de entonces, la firma fue convertida en una sociedad anónima, cuya estructura conserva todavía hoy.
Los fondos de las ediciones Ricordi superan hoy en día los 50.000 títulos, cifra que sigue creciendo. Entre las publicaciones de la firma milanesa desta-can un Dizionario della musica e dei musicisti y la Enciclopedia della musica, amén de revistas y de obras de crítica musical, e incluso de discos.

Universal Editions.
Casa de edición musical austriaca.
Muy pronto adquirió los derechos sobre las obras de Bruckner y los del fondo de la Filarmónica de Viena.

Bajo la iniciativa de su director, E. Hertzka, se especializó en la edición de la música contemporánea de:
Bartók.
Mahler.
Schönberg.
Webern.
Berg.
Janácek..
Kodály.
Milhaud.
Weill.
Martinu.

A partir del año1927, inició la edición completa de las obras de Monteverdi y se abrieron sucursales en Londres, Zurich y Nueva York.

Su plena dedicación a la música moderna tomó nuevos bríos después de la II Guerra Mundial, con la edición de obras de:
L. Berio
P. Boulez.
G. Ligeti.
D. Shostakóvich.
K. Stockhausen.

John Walsh.
Editor de música inglés de origen irlandés.
Publicó música de H. Purcell y G. F. Händel, además de colecciones colectivas de arias de ópera y piezas para clave.

Indicaciones musicales.
Estas indicaciones son en general, las expresiones en italiano, que una vez colocadas en los inicios de una composición musical dan una veraz información al intérprete sobre el carácter de la pieza, del tiempo de ejecución, de la dinámica, de la intensidad, de la articulación y de otros elementos que son inherentes a la interpretación de una obra musical.

Las indicaciones son:
Adagio:
Indicación de tiempo musical situado entre largo y andante, de unidad metronómica entre 66 y 76 pul-saciones por minuto.
También admite el término adagietto, un poco más rápido, o adagissimo, un poco lento.

Agitato:
Con agitación, con inquietud.
Agógico:
Se dice a la variación de tiempo, que se introduce en la ejecución de una obra musical para aumentar su interés.

Alla breve:
Se dice cuando el pulso de referencia de una composición pasa a ser el valor doble.
Por ejemplo, tomar la blanca como unidad de tiempo, en una pieza, que la unidad de escritura sea la negra.
Estrictamente la velocidad de la pieza no debe variar aunque ésta nos dé esa sensación.

Allegretto:
Indicación de tiempo, según la cual una obra debe ser ejecutada con movimiento más moderado que el del allegro.

Allegro:
Es una indicación de tiempo según la cual una obra debe ser ejecutada con movimiento más lento que el del presto y más rápido que el del andante.
Metronómicamente abarca desde 120 a 168.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Andante:
Indicación de tiempo, según la cual una obra debe ser ejecutada con movimiento moderadamente lento.
Metronómicamente, el andante se sitúa entre 76 y 108 pulsaciones por minuto, que resulta ser el ám-bito más habitual del corazón humano.