SAN PEDRO DE MERIDA: Este libro, que ahora escribo, pretende ser un extracto...

Reservado el derecho de publicación de este libro, por Críspulo Cortés, con el regidtro nº7391-11 - 47755531-CRCC por tener depositado ante notario el manuscrito de esta obra.

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Introducción.
La persecución de los hombres por la iglesia en el largo periodo de la llamada inquisición, es sin tener ninguna duda, el tema que más páginas a generado en casi todos los literatos del mundo occidental que se hallaban obsesionados por manifestar al mundo, que el Estado del vaticano, quemó y torturo en las miles de plazas de los pueblos del mundo católico, (pero sobre todo en Europa y en América durante el siglo XV y hasta bien entrado el siglo XIX) a miles de hombres y mujeres. Todos ellos sufrieron como padeció el Mesías y María Magdalena ante la crucifixión romana.

Unos sacerdotes crueles que ejecutan al hombre sin atisbos de piedad alguna, ni tener el debido respeto y compasión por la vida que les dio el mismo Dios que ellos defienden.

La expectación y el enorme interés que tenemos los hombres sobre este tema, se centran y se justifican sobre lo demás, por la enorme morbosidad que este tema ha suscitado entre los seres humanos y por una descripción minuciosa y detallada de sus brutales y sádicos procedimientos.

De todas formas no es conveniente exagerar toda la trascendencia que tiene una historia basada en unos tribunales tan represivos y crueles para sus propios ciudadanos y tampoco conseguimos comprender la pasividad de los habitantes de esas oscuras épocas, que son testigos y son los cómplices de millares de torturas y de viles asesinatos legales, sin revelarse ni levantarse en contra de tales ignominias.

¿Porque pudieron permanecer esos criminales tanto tiempo sin tener que enfrentarse a una sociedad que supuestamente no estaba conforme con tan brutales procedimientos y eran a la vez sus victimas?

Ningún ser humano que tenga los sentidos claros y razonables puede creerse hoy que existieran tan crueles servidores de la voluntad del Papa.

Toda fuerza y el poder de la inquisición, que estaba protegida por tanta crueldad, persistió en el tiempo porque se valió en sus inicios de ciertos intereses que no fueron siempre dignos ni tampoco de signo netamente religioso.

Ni la inquisición durante su triste historia tampoco fue digno guardián de la llamada fe cristiana.

El porqué de tan despiadada represión en contra de los pueblos del área católica nadie lo sabe aún con certeza.

Todo dio comienzo cómo un mero tribunal político hasta que algunos años más tarde, se vio vinculada por intereses personales, finalmente con la iglesia. Y ha sido sólo durante los primeros cincuenta años de este permanente martirio, cuando los bestiales y brutales sacerdotes de una iglesia que debía de ser piadosa, porque se fundaba en la comprensión y en la misericordia como lo practicaba Jesús el Cristo.

Persiguieron metódicamente en el inicio a todos los judíos conversos, para más tarde poder perseguir con verdadero sadismo y saña, a los moriscos, a los protestantes, a las brujas y a muchas e inventadas desviaciones heréticas.

Como punto final y durante todo el siglo XVIII, se queman en las hogueras a los masones y los laicos, que germinaban por toda Europa en la vida social de esta triste época.

Este libro, que ahora escribo, pretende ser un extracto del carácter y la forma de entender la dictadura del catolicismo más fanático y perverso que a existido sobre la faz de la tierra.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Un fanatismo, que se encuentra más cerca del mal que del bien, al involucrarse en el holocausto más irreverente y más sanguinario de toda la historia de humanidad. Como fue el genocidio ocasionado por los nazis a millones de disidentes políticos de todas las naciones de la tierra, y dicho con todo mí dolor, a seis millones de judíos que son masacrados en las tristemente famosas cámaras de gas alemanas, en la terrible y despiadada llamada sin razón la Segunda Guerra Mundial.