Y sin tardanza el diablo introdujo en el ángel que estaba en Adán su veneno y su concupiscencia que engendraron el hijo de la serpiente y el hijo del de-monio hasta el final de los siglos.
Entonces yo Juan quise saber más e interrogué al Señor diciendo:
- ¿Como los hombres afirman que Adán y Eva fue-ron creados por la mano de Dios y puestos en el Paraíso para acatar los mandatos y se vieron en-tregados a la muerte?
- ¿Como los hombres afirman que Adán y Eva fue-ron creados por la mano de Dios y puestos en el Paraíso para acatar los mandatos y se vieron en-tregados a la muerte?
Y el Señor me contestó:
-Escucha Juan bien amado de mi Padre, los hom-bres ignorantes afirman prevaricando que mi Padre había fabricado cuerpos. Pero mi Padre ha creado por el Espíritu Santo todas las virtudes de los cie-los y los santos a causa de la prevaricación entra-ron en posesión de cuerpos de barro y por esto se vieron abocados a la muerte.
-Escucha Juan bien amado de mi Padre, los hom-bres ignorantes afirman prevaricando que mi Padre había fabricado cuerpos. Pero mi Padre ha creado por el Espíritu Santo todas las virtudes de los cie-los y los santos a causa de la prevaricación entra-ron en posesión de cuerpos de barro y por esto se vieron abocados a la muerte.
Y de nuevo yo Juan pregunté al Señor:
- ¿Cómo el hombre principia a existir en espíritu en una envoltura carnal?
- ¿Cómo el hombre principia a existir en espíritu en una envoltura carnal?
Y el Señor me respondió:
-Ángeles caídos del cielo entran en el cuerpo de la mujer y reciben la concupiscencia de la carne por-que el espíritu nace del espíritu y la carne de la carne y así se construye el reino de Luzbel en este mundo y en todas las naciones.
-Ángeles caídos del cielo entran en el cuerpo de la mujer y reciben la concupiscencia de la carne por-que el espíritu nace del espíritu y la carne de la carne y así se construye el reino de Luzbel en este mundo y en todas las naciones.
Y continuó:
-Mi Padre le permitió reinar los siete días que son siete siglos.
-Mi Padre le permitió reinar los siete días que son siete siglos.
Y otra vez le pregunté al Señor:
- ¿Cuándo llegará ese periodo?
- ¿Cuándo llegará ese periodo?
Y Él me contestó:
-El diablo que a recibido la gloria del Padre y que a querido construirse su propia gloria mandó a sus ángeles irradiantes de fuego a los hombres, desde Adán hasta Enoch su ministro y elevó a Enoch por encima de los cielos y le mostró su divinidad y le dio la pluma y la tinta para que redactase sesenta y siete libros y le ordenó que los llevase a la Tierra y los dejase en legado a sus hijos.
-El diablo que a recibido la gloria del Padre y que a querido construirse su propia gloria mandó a sus ángeles irradiantes de fuego a los hombres, desde Adán hasta Enoch su ministro y elevó a Enoch por encima de los cielos y le mostró su divinidad y le dio la pluma y la tinta para que redactase sesenta y siete libros y le ordenó que los llevase a la Tierra y los dejase en legado a sus hijos.
-Y Enoch obedeció en todo a Satanás y una vez en la Tierra comenzó a enseñar a sus hijos la forma como debían hacer los sacrificios y exponer los misterios injustos y escondía a sí a los hombres el reino de los cielos.
Y el diablo le aconsejaba:
-Cree en mí porque soy tú Dios y no existe otro Dios que yo porque mi Padre me ha enviado a esta tierra para que haga conocer a los hombres los ím-probos designios del demonio.
-Cree en mí porque soy tú Dios y no existe otro Dios que yo porque mi Padre me ha enviado a esta tierra para que haga conocer a los hombres los ím-probos designios del demonio.
-Y cuando el diablo supo que había venido al mun-do envió también a su ángel y tomó tres lenguas y las envió para crucificarme a Moisés y yo las guar-do todavía. Entonces Moisés predicó a su pueblo y Dios le entregó la ley para los hijos de Israel y lo guió por entre la mar vacía y cuando mi Padre de-cidió enviarme al mundo mandó antes de mí a un Ángel de nombre María para que yo pudiese alojarme en su seno y descendiendo entre en ella por el oído y por el oído salí y cuando Satanás el príncipe de este mundo conoció que yo había venido a Él para que encontrara y salvara a los que habían muerto envió también al ángel Elías el profeta para que bajo el nombre de Juan el Bautista me bautizase con agua.
-Y fue cuando Juan le preguntó al príncipe de éste mundo diciendo:
- ¿Cómo podré conocer que le estoy bautizando?
- ¿Cómo podré conocer que le estoy bautizando?
Y el Señor repuso:
-Aquel sobre quien descienda el espíritu en forma de paloma y permanezca sobre Él es el que bautiza en el Espíritu Santo para el perdón de los pecados y tú podrás perderlo o salvarlo.
-Aquel sobre quien descienda el espíritu en forma de paloma y permanezca sobre Él es el que bautiza en el Espíritu Santo para el perdón de los pecados y tú podrás perderlo o salvarlo.
Y yo Juan de nuevo pregunte al Señor:
- ¿Pueden los hombres salvarse por el bautismo de Juan y sin tu bautismo?
- ¿Pueden los hombres salvarse por el bautismo de Juan y sin tu bautismo?
Y el Señor me contestó:
-Nadie puede entrar en el reino de los cielos si yo no le bautizo para que se perdonen sus pecados por el bautismo del agua, porque yo soy el pan de la vida que procede del séptimo cielo y los que coman mi carne y beban mi sangre se llamaran hijos de Dios.
-Nadie puede entrar en el reino de los cielos si yo no le bautizo para que se perdonen sus pecados por el bautismo del agua, porque yo soy el pan de la vida que procede del séptimo cielo y los que coman mi carne y beban mi sangre se llamaran hijos de Dios.
Y pregunte al Señor otra vez y le dije:
- ¿Qué es comer tu carne y beber tu sangre?
- ¿Qué es comer tu carne y beber tu sangre?
Y el Señor repondió:
-Antes que el diablo fuese expulsado con su séqui-to de la gloria de mí Padre todos ellos suplicaron a Dios dirigiéndole sus preces y diciéndole; Padre nuestro que estás en los cielos…
Y sus cánticos subían hasta el trono del Padre pero cuando hubieron caído no pudieron exaltar a Dios con esa oración.
-Antes que el diablo fuese expulsado con su séqui-to de la gloria de mí Padre todos ellos suplicaron a Dios dirigiéndole sus preces y diciéndole; Padre nuestro que estás en los cielos…
Y sus cánticos subían hasta el trono del Padre pero cuando hubieron caído no pudieron exaltar a Dios con esa oración.
Y quise saber:
- ¿Por qué todos reciben el bautismo de Juan pero no todos reciben el tuyo?
- ¿Por qué todos reciben el bautismo de Juan pero no todos reciben el tuyo?
El Señor me respondió:
-Porque sus obras no son buenas y porque no todos merecen la luz. Los discípulos de Juan se esposan con mujer pero los míos no porque ellos son como los ángeles del cielo.
-Porque sus obras no son buenas y porque no todos merecen la luz. Los discípulos de Juan se esposan con mujer pero los míos no porque ellos son como los ángeles del cielo.
Y yo le dije:
-Si es pecado casarse ¿no le conviene al hombre el unirse en matrimonio?
-Si es pecado casarse ¿no le conviene al hombre el unirse en matrimonio?
Y el Señor contestó:
-Sólo son capaces de entender esa palabra aquellos a quienes les a sido dada la capacidad, porque hay eunucos que han salido así del seno de sus madres y hay eunucos a quienes castran los hombres y hay eunucos que se han castrado a sí mismos a causa del reino de los cielos.
-El que quiera comprenderlo que lo comprenda.
-Sólo son capaces de entender esa palabra aquellos a quienes les a sido dada la capacidad, porque hay eunucos que han salido así del seno de sus madres y hay eunucos a quienes castran los hombres y hay eunucos que se han castrado a sí mismos a causa del reino de los cielos.
-El que quiera comprenderlo que lo comprenda.
Y entonces le pregunte al Señor acerca del juicio final diciéndole:
- ¿Cuál será el signo de tu venida?
- ¿Cuál será el signo de tu venida?
Y él repuso:
Cuando se haya completado finalmente el número de los justos que deben ser salvados, Satanás que-dará libre de su prisión y lleno de cólera atacara a los justos, los cuales llamarán al Señor y éste orde-nará al ángel que haga sonar la trompeta y la voz de este ángel cuando suene la trompeta se oirá en el cielo y en los infiernos.
Cuando se haya completado finalmente el número de los justos que deben ser salvados, Satanás que-dará libre de su prisión y lleno de cólera atacara a los justos, los cuales llamarán al Señor y éste orde-nará al ángel que haga sonar la trompeta y la voz de este ángel cuando suene la trompeta se oirá en el cielo y en los infiernos.
-Entonces el sol perderá el calor y la luna no dará más luz y las estrellas caerán y los vientos de las cuatro esquinas del mundo saldrán desde sus pri-siones y harán temblar la tierra y también el mar y los montes y las colinas.
-Y al momento el cielo se conmoverá y los astros quedarán sin luz y así seguirán las cosas hasta la hora cuarta.
-Entonces se verá el signo del hijo del hombre y todos los santos ángeles irán con el entonces insta-lará su sede en las nubes y allí se acomodará ma-jestuosamente con doce apóstoles sentados en do-ce tronos de su gloria.
-Y se abrirán los libros y se juzgará a la tierra se-gún la fe que él enseñó y el hijo del hombre man-dará sus ángeles los cuales reunirán a sus elegidos de los cuatro puntos de la tierra y los atraerán ha-cía sí desde las cumbres de los cielos hasta sus ex-tremos y el hijo del hombre llamará también a to-dos los malos demonios para que le lleven a todas las naciones ante Él y dice venid vosotros los que clamabais, comamos y bebamos y tendremos nuestra recompensa en este mundo; y al punto todos los pueblos llenos de temor se presentan ante el tribunal y los libros de la vida serán abiertos delante de los hombres y la muchedumbre expondrán su impiedad y entonces los justos serán glorificados y las buenas obras tendrán la honra suprema.
-Habrá recompensa para los que hayan observado los mandatos evangélicos para que la ira del Señor, la tribulación y la angustia caerán sobre los que hayan cometido injusticias y entonces es cuando el hijo del hombre se dirigirá a los elegidos en medio de los pecadores y les dirá:
-Venid benditos de mi Padre y tomad posesión del reino que os tiene preparado desde el principio del mundo.
-Venid benditos de mi Padre y tomad posesión del reino que os tiene preparado desde el principio del mundo.
Y luego dirá a los pecadores:
-Alejaos de mí malditos seáis y caed en el fuego eterno que está preparado para el diablo y para sus ángeles, hasta que todos los pecadores sean lanzados al infierno cumpliendo la suprema orden del Padre invisible.
-Alejaos de mí malditos seáis y caed en el fuego eterno que está preparado para el diablo y para sus ángeles, hasta que todos los pecadores sean lanzados al infierno cumpliendo la suprema orden del Padre invisible.
Entonces los espíritus saldrán de las cárceles de los que no ven y también mi voz será oída y no ha-brá más que un solo rebaño y un solo pastor.
Y subirá de las regiones inferiores de la tierra una oscuridad temerosa, que es el fuego de los demo-nios infernales y que agostarán todos los existentes hasta el aire del firmamento y el Señor reinará en todo el espacio que media entre el firmamento y la región inferior que es la llamada tierra. Y si un hombre de treinta años toma una piedra y la arro-jase al vacío no tardará menos de tres años en lle-gar al fondo, tan intensa es la profundidad del lago de fuego en donde morarán los pecadores.
-Y el hijo de Dios irá con sus elegidos sobre el firmamento y contendrá al diablo con tales cadenas que nunca podrán ser rotas y todos los pecadores desolados llorando amargamente exclamarán gritando tráganos tierra y muerte destrúyenos.
-Y los justos brillarán cómo el sol en los dominios del Padre y Yo el hijo les guiare hasta el Padre invisible diciendo:
-Heme aquí y he aquí a los hijos que Dios me a entregado. El mundo no ha sabido de ti pero yo te he conocido en la verdad porque tú me enviaste.
-Heme aquí y he aquí a los hijos que Dios me a entregado. El mundo no ha sabido de ti pero yo te he conocido en la verdad porque tú me enviaste.
Y el Padre responderá a su hijo diciendo:
-Hijo mío bien amado siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos a tus pies, esos que han abominado en la verdad porque tú me enviaste.
-Somos Dioses y no hay más Dioses que nosotros.
-Hijo mío bien amado siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos a tus pies, esos que han abominado en la verdad porque tú me enviaste.
-Somos Dioses y no hay más Dioses que nosotros.
-Ellos han matado a los profetas y han perseguido a los justos y tú los has arrojado a las tinieblas ex-teriores y allí no habrá más que lloros y crujir de dientes y entonces el hijo de Dios se pondrá a la diestra de su Padre y éste reinará en sus ángeles y él reinará en sus justos y los establecerá en los co-ros de los ángeles a fin de poder cubrirles con los vestidos inmortales y les pondrá unas coronas que nunca se marchitarán y les dará asientos inmuta-bles y por esto el Dios todopoderoso permanecerá entre ellos y ya no tendrán hambre ni sed y el sol no les quemará ni sentirán ningún calor.
Y el misericordioso Creador le secará toda lágrima de los ojos y el hijo reinará con su Padre y su reino se extenderá por los siglos de los siglos amén.
Texto completó del evangelio apocrifo de Juan.
Texto completó del evangelio apocrifo de Juan.
Comentario del autor.
Esta historia sobre el origen de la vida del hombre esta escrita para que los que dudan de la existencia humana analicen en lo más profundo de su alma la natural curiosidad por la vida y para que traten con el natural desasosiego de hallar la verdad sobre los fundamentos de la existencia del hombre.
Esta historia sobre el origen de la vida del hombre esta escrita para que los que dudan de la existencia humana analicen en lo más profundo de su alma la natural curiosidad por la vida y para que traten con el natural desasosiego de hallar la verdad sobre los fundamentos de la existencia del hombre.
Hoy cuando se propaga entre todos los colectivos de la sociedad, que llamamos moderna, la angustia y ansiedad por saber el origen y el final de la vida de todos los seres vivos que crecen sobre la Tierra, se acrecienta en nuestra alma la más extraordinaria pregunta:
¿De donde venimos al nacer?
¿Y donde vamos al morir?
¿De donde venimos al nacer?
¿Y donde vamos al morir?
Una de las religiones más importantes de la Tierra nos dice en los textos sagrados y por la palabra de su Dios, que la figura del hombre esta forjada a su imagen y semejanza.
Esta afirmación teológica de nuestra similitud con tan todopoderoso Dios Celestial, es el tema básico para el inicio de este libro. Pero sobre todo cuando toda religión surgida a partir de Jesús de Nazaret esta de acuerdo en este punto, yó respiro satisfecho por haber acertado.