El primer tercio.
El primer tercio, para que pueda comenzar la faena del matador, se llama tercio de varas.
En ese primer tercio se pica y se lancea de capa al toro y siendo un tercio del comienzo de la corrida que es de suma importancia para el torero, porque a través de esa suerte el matador puede conocer los posibles defectos y todas las virtudes del toro, que pueden ser una posible cojera, tener mansedumbre o tener mucha bravura.
Cuando el toro bravo sale de los corrales de la plaza al albero propiamente dicho, los peones que ayudan al matador deben provocar su embestida con los capotes para fijarlo en el engaño, tratando de contrarrestar su natural querencia a permanecer cerca de las tablas del mismo lugar por donde el toro ha salido al ruedo.
Es lo que denominamos correr los toros y es una tarea que debe realizarse a una mano y por derecho, pero en estos días modernos esa forma de correr al toro de sitio se halla en desuso.
El capote recibe el nombre por su gran parecido a la capa española y es el mejor de los engaños para torear a pie.
Realizado en algodón, hilo o seda, su largura oscila entre 1,05 y 1,17 m en función de la estatura y las preferencias de cada diestro.
Debe ser pesado para contrarrestar el viento, que es casi siempre el principal enemigo de los toreros.
El capote deberá tener el suficiente vuelo para que le permita al matador dar una fácil salida a la embestida del toro en la lidia.
El primer tercio, para que pueda comenzar la faena del matador, se llama tercio de varas.
En ese primer tercio se pica y se lancea de capa al toro y siendo un tercio del comienzo de la corrida que es de suma importancia para el torero, porque a través de esa suerte el matador puede conocer los posibles defectos y todas las virtudes del toro, que pueden ser una posible cojera, tener mansedumbre o tener mucha bravura.
Cuando el toro bravo sale de los corrales de la plaza al albero propiamente dicho, los peones que ayudan al matador deben provocar su embestida con los capotes para fijarlo en el engaño, tratando de contrarrestar su natural querencia a permanecer cerca de las tablas del mismo lugar por donde el toro ha salido al ruedo.
Es lo que denominamos correr los toros y es una tarea que debe realizarse a una mano y por derecho, pero en estos días modernos esa forma de correr al toro de sitio se halla en desuso.
El capote recibe el nombre por su gran parecido a la capa española y es el mejor de los engaños para torear a pie.
Realizado en algodón, hilo o seda, su largura oscila entre 1,05 y 1,17 m en función de la estatura y las preferencias de cada diestro.
Debe ser pesado para contrarrestar el viento, que es casi siempre el principal enemigo de los toreros.
El capote deberá tener el suficiente vuelo para que le permita al matador dar una fácil salida a la embestida del toro en la lidia.
Las faenas llamadas largas y la verónica son unos de los lances principales que se llevan a cabo con el capote.
Las largas, son los lances realizados con el capote a una mano, en los que se cita al toro de frente y se le da una salida natural.
Las largas, son los lances realizados con el capote a una mano, en los que se cita al toro de frente y se le da una salida natural.
Estos lances son:
Larga cordobesa o lagartijera:
Ésta fue ejecutada con gran maestría por el diestro y matador de toros, Lagartijo.
Su remate preciso, se hace llevando el brazo hacia atrás y echándose el capote sobre el hombro.
Larga cordobesa o lagartijera:
Ésta fue ejecutada con gran maestría por el diestro y matador de toros, Lagartijo.
Su remate preciso, se hace llevando el brazo hacia atrás y echándose el capote sobre el hombro.
La larga afarolada cambiada.
Fue una innovación de Rafael, el Gallo.
Ésta consiste en citar al toro por el lado derecho y darle después la salida por el izquierdo, cambiando el capote por encima de la cabeza.
Fue una innovación de Rafael, el Gallo.
Ésta consiste en citar al toro por el lado derecho y darle después la salida por el izquierdo, cambiando el capote por encima de la cabeza.
La Verónica.
Éste pase ha recibido esa denominación por tener esa similitud, entre la actitud que el torero adopta para poder ejecutarla, y por la actitud de la Virgen Verónica para enjugar con su paño el sangrante rostro de Cristo.
Atribuida a al matador Joaquín Rodríguez apodado Costillares, la suerte la ejecuta el torero situándose de frente al toro con la capa recogida y sujeta por ambas manos, para después poder cargar la suerte al entrar el toro en su jurisdicción y darle la salida llevando el matador su mano izquierda al costado derecho y alargando el brazo derecho o izquierdo.
Éste pase ha recibido esa denominación por tener esa similitud, entre la actitud que el torero adopta para poder ejecutarla, y por la actitud de la Virgen Verónica para enjugar con su paño el sangrante rostro de Cristo.
Atribuida a al matador Joaquín Rodríguez apodado Costillares, la suerte la ejecuta el torero situándose de frente al toro con la capa recogida y sujeta por ambas manos, para después poder cargar la suerte al entrar el toro en su jurisdicción y darle la salida llevando el matador su mano izquierda al costado derecho y alargando el brazo derecho o izquierdo.
La media verónica.
Ésta suerte se suele emplear para rematar bien una seria de verónicas.
En este lance uno de los brazos del torero se queda en la cadera y el otro hace describir medio círculo al toro en torno al torero.
Ésta suerte se suele emplear para rematar bien una seria de verónicas.
En este lance uno de los brazos del torero se queda en la cadera y el otro hace describir medio círculo al toro en torno al torero.
La suerte de varas.
Tiene como principal objetivo restar fuerza al toro sin quitarle sus facultades y corregir en lo posible sus posibles defectos para poder facilitar la óptima faena de banderillas y de muleta.
El trabajo que hacen los picadores en las plazas es cuestionado con frecuencia, pero hoy creemos que la labor del picador en la plaza resulta fundamental para el correcto desarrollo de la lidia, porque a los toros hay que sangrarlos para restarle fuerza y para poder medir su bravura.
Los dos picadores de cada cuadrilla deben actuar alternándose.
El que deba de picar al toro es el que a de situarse donde el matador indique, pero debe de estar preferentemente en el lugar que esté más alejado del chiquero.
Durante la suerte de varas se sitúan en el ruedo los picadores, la cuadrilla a quién corresponda el toro y los tres espadas.
El matador cuenta con la ayuda de los monosabios, que son así llamados por el parecido que tiene su traje con un grupo de estos animales, que se hizo famoso en la ciudad de Madrid allá en el año 1847 gracias a sus actuaciones circenses.
El toro deberá ser puesto en suerte a partir de la segunda raya que está marcada en la arena, porque es la más cercana al centro del ruedo.
El picador deberá situarse al borde de la raya más cercana a las tablas y recibir al toro con el caballo parado y citándolo de frente.
Debe ejecutar la suerte por la derecha, aguantar la embestida con la puya, sin barrenar y dar salida al toro por la izquierda.
Los que están en la arena, a pie, deben permanecer siempre a la izquierda del caballo del picador que se ha elegido para la lidia para así poder esperar la salida natural del astado.
El caballo del picador está protegido por un espeso peto desde el año 1927, que no deberá superar un peso total de 510 Kg.
La puya deberá de clavarla el picador en lo alto del morrillo, en lo que se denomina la cruz y nunca más adelante denominado puyazo delantero y nun-ca más atrás denominado puyazo trasero, porque ese es el lugar y el mejor sitio en donde se puede castigar al animal sin desgarrarlo.
En todas las grandes plazas de primera categoría de España el toro deberá de recibir como mínimo dos puyazos.
El quite en el lance de varas sirve a los toreros para pasar, sacar o quitar al toro del caballo en esa suerte de varas o para alejar al animal de un torero o de un peón en caso de peligro.
Tiene como principal objetivo restar fuerza al toro sin quitarle sus facultades y corregir en lo posible sus posibles defectos para poder facilitar la óptima faena de banderillas y de muleta.
El trabajo que hacen los picadores en las plazas es cuestionado con frecuencia, pero hoy creemos que la labor del picador en la plaza resulta fundamental para el correcto desarrollo de la lidia, porque a los toros hay que sangrarlos para restarle fuerza y para poder medir su bravura.
Los dos picadores de cada cuadrilla deben actuar alternándose.
El que deba de picar al toro es el que a de situarse donde el matador indique, pero debe de estar preferentemente en el lugar que esté más alejado del chiquero.
Durante la suerte de varas se sitúan en el ruedo los picadores, la cuadrilla a quién corresponda el toro y los tres espadas.
El matador cuenta con la ayuda de los monosabios, que son así llamados por el parecido que tiene su traje con un grupo de estos animales, que se hizo famoso en la ciudad de Madrid allá en el año 1847 gracias a sus actuaciones circenses.
El toro deberá ser puesto en suerte a partir de la segunda raya que está marcada en la arena, porque es la más cercana al centro del ruedo.
El picador deberá situarse al borde de la raya más cercana a las tablas y recibir al toro con el caballo parado y citándolo de frente.
Debe ejecutar la suerte por la derecha, aguantar la embestida con la puya, sin barrenar y dar salida al toro por la izquierda.
Los que están en la arena, a pie, deben permanecer siempre a la izquierda del caballo del picador que se ha elegido para la lidia para así poder esperar la salida natural del astado.
El caballo del picador está protegido por un espeso peto desde el año 1927, que no deberá superar un peso total de 510 Kg.
La puya deberá de clavarla el picador en lo alto del morrillo, en lo que se denomina la cruz y nunca más adelante denominado puyazo delantero y nun-ca más atrás denominado puyazo trasero, porque ese es el lugar y el mejor sitio en donde se puede castigar al animal sin desgarrarlo.
En todas las grandes plazas de primera categoría de España el toro deberá de recibir como mínimo dos puyazos.
El quite en el lance de varas sirve a los toreros para pasar, sacar o quitar al toro del caballo en esa suerte de varas o para alejar al animal de un torero o de un peón en caso de peligro.
Los quites de la suerte de varas son estos:
El quite a cuerpo limpio.
Es el que se realiza sin utilizar engaño alguno.
El quite a cuerpo limpio.
Es el que se realiza sin utilizar engaño alguno.
El quite de poder a poder,
Es el que es ejecutado por el lidiador, para ayudar a un picador caído ante la cara del toro.
Es el que es ejecutado por el lidiador, para ayudar a un picador caído ante la cara del toro.
El quite del perdón.
Es el ejecutado por un diestro con un toro que no le pertenece, para la remisión posible de la totalidad de una actuación pésima.
Es el ejecutado por un diestro con un toro que no le pertenece, para la remisión posible de la totalidad de una actuación pésima.
He aquí algunos de los principales quites llamados de adorno:
La Navarra.
Para ejecutar esta suerte, que era la preferida del matador Cúchares, se deberá de citar al toro como para hacer una verónica y cuando está humillado y comenzando a salir de la suerte, el torero le retira por abajo el capote y da media vuelta en redondo hacia el lado contrario a el de la salida del astado. Quedando el torero de frente al toro en posición de repetir al lance.
Para ejecutar esta suerte, que era la preferida del matador Cúchares, se deberá de citar al toro como para hacer una verónica y cuando está humillado y comenzando a salir de la suerte, el torero le retira por abajo el capote y da media vuelta en redondo hacia el lado contrario a el de la salida del astado. Quedando el torero de frente al toro en posición de repetir al lance.
El farol.
Para hacer el farol de deberá citar de frente con las dos manos y en el momento de apartar el capote de la cara del toro se deberá realizar un rápido movi-miento, levantando los brazos y dándole toda una vuelta al capote en torno a la cabeza del torero.
Para hacer el farol de deberá citar de frente con las dos manos y en el momento de apartar el capote de la cara del toro se deberá realizar un rápido movi-miento, levantando los brazos y dándole toda una vuelta al capote en torno a la cabeza del torero.
La gaonera.
Se ejecuta con el capote cogido por detrás.
Cuando el toro embiste, el torero mantiene cada lado del capote sujeto con una mano dando salida al toro por el lado del brazo estirado a la vez que carga la suerte.
Se ejecuta con el capote cogido por detrás.
Cuando el toro embiste, el torero mantiene cada lado del capote sujeto con una mano dando salida al toro por el lado del brazo estirado a la vez que carga la suerte.
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