SAN PEDRO DE MERIDA: La muerte del matador Paquirri en Pozoblanco el día...

En todas las corridas del toro bravo es evidente la existencia de un cierto componente morboso en el espectador, el cual sin confesarlo públicamente, es incuestionable que el respetable especula entre los verdaderos riesgos que tiene una corrida.
El fantasma de la cogida se pasea inexorable por la plaza durante el festejo.
El tributo de abundante sangre vertida y de la posible muerte del torero, es el precio exigido para fiesta tan singular, la cual parece que necesita de los percances o de las tragedias para sobrevivir.

La muerte del matador Paquirri en Pozoblanco el día 27 de septiembre de 1984, analizando lo sucedido fríamente, revitalizó la fiesta nacional del toro y la proyectó fulminantemente al primer plano de la actualidad periodística en toda España y en el extranjero.
Después de unos años de rutina y de languidez en los que la fiesta no tuvo más reflejo que las críticas de las corridas, sin alcanzar los niveles populares.
La muerte de Paquirri cuyas dramáticas imágenes dieron la vuelta al mundo, fueron las dramáticas señales que hicieron despertar en el mundo entero, la curiosidad por saber algo más de nuestra fiesta nacional.
Escenas crudas que fueron rodadas por la cámara de Antonio Salmoral de TVE.
Paquirri fallecido prematuramente, ocupó durante varias semanas los medios de comunicación social, escritos y audiovisuales y con esto propició biografías de urgencia.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
La fiesta de los toros se asienta, desde la muerte de José Cándido apodado Expósito en la plaza de El Puerto de Santa María el día 23 de junio del año 1771, en una verdadera tragedia, y se podría decir sin rubor, que todas éstas desdichas de los toreros son por ahora la mejor publicidad para la fiesta.