En la actualidad la ganadería más antigua es la de José Vázquez, la cual proviene de la antigua manada de reses bravas llamada Aleas, cuya antigüedad se remonta al 5 de mayo de 1788.
Entre las ganaderías de mayor prestigio y leyenda negra, debemos de citar a la manada de Eduardo Miura que es una ganadería que fue fundada en el año 1849.
Los toros bravos de la ganadería de Miura mataron hasta hoy ocho toreros
Otras de las ganaderías que antiguamente gozaron de un predicamento excepcional por la seriedad de sus reses fueron:
La de Don Pablo Romero fundada en el año 1888,
La de Alipio Pérez Tabernero del año 1895.
La del conde de la Corte en el año 1929.
Desde mediados de los años ochenta la ganadería más publicitada y con reses con vitola de alimañas es la manada de Victorino Martín, una ganadería que anteriormente se llamaba Albaserrada.
Al coincidir con las grandes crisis de las cabañas bravas españolas, entre las cuales están reciamente inmersas otras ganaderías, como son la de Miura o la de Pablo Romero, lo cual a permitido al excelente ganadero Victorino Martín el ocupar un lugar destacado entre los criadores de toros bravos.
Los intereses creados de esta fiesta se empezaron a propiciar después de la Guerra Civil española por la aparición de reses disminuidas de tipo y de edad hasta que degeneraron en las últimas décadas en el llamado toro comercial de la ganadería de Carlos Núñez o quizás más recientemente en el llamado toro artista.
Cómo ejemplo cito a las reses de la ganadería de Juan Pedro Domecq, las cuales fueron el resultado final de numerosos cruces efectuados hasta lograr un toro de apariencia zootécnica pero sin fiereza, fuerza, ni el poder del toro bravo, pero que era del gusto y las exigencias de las figuras blandas y asustadizas del toreo moderno.
Unos matadores de folclore famosos, que nada tienen que ver con nuestra fiesta nacional, a la cual los famosos están desprestigiando por la burlesca imagen que dan a los aficionados del toro bravo.
Un toro querido por toda la afición, que se torea en ocasiones tan desmochado y vergonzante ante el aficionado de verdad, que se halla perplejo, atónito e impotente, por el burlesco negocio de algún ganadero y torero sin escrúpulos.
Mientras no se generen en España, leyes severas que impidan el afeitado de los toros bravos, no se terminará jamás con los mafiosos y los malos matadores que anteponen el dinero y el negocio a nuestra querida fiesta nacional.
El matador que tenga miedo de morir por el asta de un toro, en el albero de un coso taurino, delante de un toro bravo y sin afeitar, sería mejor que abandone la fiesta y se dedique a otro menester que sea menos peligroso.
Entre las ganaderías de mayor prestigio y leyenda negra, debemos de citar a la manada de Eduardo Miura que es una ganadería que fue fundada en el año 1849.
Los toros bravos de la ganadería de Miura mataron hasta hoy ocho toreros
Otras de las ganaderías que antiguamente gozaron de un predicamento excepcional por la seriedad de sus reses fueron:
La de Don Pablo Romero fundada en el año 1888,
La de Alipio Pérez Tabernero del año 1895.
La del conde de la Corte en el año 1929.
Desde mediados de los años ochenta la ganadería más publicitada y con reses con vitola de alimañas es la manada de Victorino Martín, una ganadería que anteriormente se llamaba Albaserrada.
Al coincidir con las grandes crisis de las cabañas bravas españolas, entre las cuales están reciamente inmersas otras ganaderías, como son la de Miura o la de Pablo Romero, lo cual a permitido al excelente ganadero Victorino Martín el ocupar un lugar destacado entre los criadores de toros bravos.
Los intereses creados de esta fiesta se empezaron a propiciar después de la Guerra Civil española por la aparición de reses disminuidas de tipo y de edad hasta que degeneraron en las últimas décadas en el llamado toro comercial de la ganadería de Carlos Núñez o quizás más recientemente en el llamado toro artista.
Cómo ejemplo cito a las reses de la ganadería de Juan Pedro Domecq, las cuales fueron el resultado final de numerosos cruces efectuados hasta lograr un toro de apariencia zootécnica pero sin fiereza, fuerza, ni el poder del toro bravo, pero que era del gusto y las exigencias de las figuras blandas y asustadizas del toreo moderno.
Unos matadores de folclore famosos, que nada tienen que ver con nuestra fiesta nacional, a la cual los famosos están desprestigiando por la burlesca imagen que dan a los aficionados del toro bravo.
Un toro querido por toda la afición, que se torea en ocasiones tan desmochado y vergonzante ante el aficionado de verdad, que se halla perplejo, atónito e impotente, por el burlesco negocio de algún ganadero y torero sin escrúpulos.
Mientras no se generen en España, leyes severas que impidan el afeitado de los toros bravos, no se terminará jamás con los mafiosos y los malos matadores que anteponen el dinero y el negocio a nuestra querida fiesta nacional.
El matador que tenga miedo de morir por el asta de un toro, en el albero de un coso taurino, delante de un toro bravo y sin afeitar, sería mejor que abandone la fiesta y se dedique a otro menester que sea menos peligroso.